Luego de no ver a mis papás por muchos días, debido a el trabajo y cuestiones de accidentes de una amiga, el domingo pasado estuve con ellos en casa, rodeada de olores, sonidos y voces que ya no recordaba, entre ellas, los balbuceos de mi pequeña sobrina Ana Sofía, con un año y meses, se roba el escenario de la atención. La adoro, creo que actuamos en forma de espejo, porque cada que llego a casa, corre a darme abrazos y besos.
1 comentario:
Prima, esos ojos tienen lágrimas, ya no están guardadas, las haces evidentes. Ese cambio de vida te ha abierto los sentidos preciosa hada de luz. Nuestra sobrina es el reflejo de ti. Saludos desde Madrid.
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