Columna Sin reticencias
Publicada en el Periódico El Corregidor
Marzo 20, 2009
Por Ana SoriaResulta hasta cabalístico, pero estamos a siete días de iniciar el proceso formal de las precampañas en Querétaro, con el reto prioritario de la “unidad” entre las tres principales fuerzas políticas.
Nada ha sido sencillo para la triada que se ha visto envuelta en complejidades desde su vida interna, pero todo hace pensar que el instituto que esté más unido, es el que logrará proyectar mejor a sus abanderados, porque ante las complejidades actuales, aún no se precisa cuál es la garantía para obtener el triunfo.
Algunos han recompuesto su discurso como los priístas, que para muchos el comportamiento es “sui-géneris”, por la forma en que compiten sus liderazgos. Lo cierto es que 2009 deberá ser su consolidación, pues de no lograrlo, su gelatina no cuajará para ganar.
Los panistas envueltos entre los temores de la intervención del CEN, no dejan de luchar por colocarse en la competencia abierta, el método democrático que les ha caracterizado. Ahí están, luchando en contra de las imposiciones, aunque para algunos la designación es el bálsamo necesario para mantener el poder, ¿será?.
El PRD ha evidenciado rastros de fractura entre sus miembros, y la disputa por la candidatura a la gubernatura pondrá a prueba la estabilidad que han buscado después de la elección de su dirigencia estatal y la nacional también, cuando todavía una ala opta por el liderazgo de AMLO que para la izquierda moderna, ha quedado en el pasado.
¿Quiénes resurgirán con un discurso nuevo? ¿Quiénes se quedarán en el pasado?.
Se gesta un proceso preelectoral intenso, con mucho tóxico vía internet, cuando en los últimos tres meses aproximadamente se intensificó la batalla de desprestigio con correos y podcast, pero ¿qué tanto de eso es cierto?.
Lamentable resulta que en vez de resaltar las capacidades de los partidos y sus suspirantes, opten por decir lo mal que están, sobre todo los que están en funciones. ¿Será necesario? ¿creen que no se alcanza a percibir en lo que dicen y hacen todos los días?.
Es como si estuvieran subestimando primero a su propia militancia y luego le faltaran al respeto a los electores, cuando sus preocupaciones son otras, que estar enterándose de lo que hacen los políticos, en quienes por cierto ya no cree la mayoría.
Un pulso inmediato es lo que dicen los católicos, desilusionados y desesperanzados por el deterioro del sistema democrático en México.
Parece que los partidos no tienen una mejor oferta que el desprestigio, lo que puede hace suponer entonces, que no hay una ruta. ¿Dónde quedó su cultura y altura política?.
Y sino la tienen, entonces ¿para qué quieren gobernar?.
La unidad y la seriedad con la que se presenten ante los ciudadanos, será la respuesta que les darán en las urnas el cinco de julio, porque enterados de que “tienen el gobierno que se merecen”, seguramente ya no querrán más de lo mismo.
Sin referirme a un partido político en específico, ha llegado el momento de las grandes verdades o bien, de la derrota que les espera a la vuelta de la esquina si siguen obviando que lo importante y urgente no está en su necesidad de ser poderosos, sino en lo que están exigiendo los ciudadanos.
Ellos pagarán sus quincenas altísimas que ni ellos mismos alcanzan a ganar en un año.
Sino pueden al interior de sus partidos, que suman un porcentaje mínimo de la población, obviamente, mucho menos podrán afuera donde estamos la mayoría, o sea, donde está la democracia.
¿Pueden, o no?.
Nada ha sido sencillo para la triada que se ha visto envuelta en complejidades desde su vida interna, pero todo hace pensar que el instituto que esté más unido, es el que logrará proyectar mejor a sus abanderados, porque ante las complejidades actuales, aún no se precisa cuál es la garantía para obtener el triunfo.
Algunos han recompuesto su discurso como los priístas, que para muchos el comportamiento es “sui-géneris”, por la forma en que compiten sus liderazgos. Lo cierto es que 2009 deberá ser su consolidación, pues de no lograrlo, su gelatina no cuajará para ganar.Los panistas envueltos entre los temores de la intervención del CEN, no dejan de luchar por colocarse en la competencia abierta, el método democrático que les ha caracterizado. Ahí están, luchando en contra de las imposiciones, aunque para algunos la designación es el bálsamo necesario para mantener el poder, ¿será?.
El PRD ha evidenciado rastros de fractura entre sus miembros, y la disputa por la candidatura a la gubernatura pondrá a prueba la estabilidad que han buscado después de la elección de su dirigencia estatal y la nacional también, cuando todavía una ala opta por el liderazgo de AMLO que para la izquierda moderna, ha quedado en el pasado.
¿Quiénes resurgirán con un discurso nuevo? ¿Quiénes se quedarán en el pasado?.Se gesta un proceso preelectoral intenso, con mucho tóxico vía internet, cuando en los últimos tres meses aproximadamente se intensificó la batalla de desprestigio con correos y podcast, pero ¿qué tanto de eso es cierto?.
Lamentable resulta que en vez de resaltar las capacidades de los partidos y sus suspirantes, opten por decir lo mal que están, sobre todo los que están en funciones. ¿Será necesario? ¿creen que no se alcanza a percibir en lo que dicen y hacen todos los días?.
Es como si estuvieran subestimando primero a su propia militancia y luego le faltaran al respeto a los electores, cuando sus preocupaciones son otras, que estar enterándose de lo que hacen los políticos, en quienes por cierto ya no cree la mayoría.
Un pulso inmediato es lo que dicen los católicos, desilusionados y desesperanzados por el deterioro del sistema democrático en México.Parece que los partidos no tienen una mejor oferta que el desprestigio, lo que puede hace suponer entonces, que no hay una ruta. ¿Dónde quedó su cultura y altura política?.
Y sino la tienen, entonces ¿para qué quieren gobernar?.
La unidad y la seriedad con la que se presenten ante los ciudadanos, será la respuesta que les darán en las urnas el cinco de julio, porque enterados de que “tienen el gobierno que se merecen”, seguramente ya no querrán más de lo mismo.
Sin referirme a un partido político en específico, ha llegado el momento de las grandes verdades o bien, de la derrota que les espera a la vuelta de la esquina si siguen obviando que lo importante y urgente no está en su necesidad de ser poderosos, sino en lo que están exigiendo los ciudadanos.Ellos pagarán sus quincenas altísimas que ni ellos mismos alcanzan a ganar en un año.
Sino pueden al interior de sus partidos, que suman un porcentaje mínimo de la población, obviamente, mucho menos podrán afuera donde estamos la mayoría, o sea, donde está la democracia.
¿Pueden, o no?.
Nos leemos en la siguiente.
anna_sori@hotmail.com
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