marzo 24, 2009

Regresan las catarinas…

*:Alter - Focus:*

Retrocedí en la historia, cuando una catarina se postro sobre mi mano mientras encendía un tabaco y sus alas esplendorosas me transportaron al jardín de mi má cuando pequeña hurgaba en la enredadera para buscarlas entre las flores y sus tallos. Siempre me han parecidos mágicas, aunque entre la inocencia de los cuatro años llegaron a morir varias en los cajones de mi armario. Las guardaba para jugar con ellas. Evoco el día que saque un par y ya no se movían, pensé que dormían y las dejé en la almohada de mi cama, salí a la escuela y cuando regresé las vi ahí exánimes, entonces comprendí que sólo podía disfrutarlas a ratos, porque sino se iban para siempre. Mi pá me regaló entonces una catarina de cuerda. Aún está en la vitrina antigua en la sala de casa, donde habita la niña que se cristalizó en hada.

Vaya bálsamo que me regaló la vida con ese detalle. Fue estupendo volver a setir sus patitas recorriendo la piel transparentosa de mis dedos. Como dice Bjork: All is full of love, sólo hay que querer sentirlo en lo que nos rodea, ahí está.

Foto: Ana Soria

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