La luz del día es esplendorosa, con su humedad impresa en los cristales de las ventanas que parecen fractales dobles incrustados entre la transparencia de la alborada. La noche está llena de misticidad, con el cielo estrellado y con neblina que lleva a viajar e imaginar en ese cielo cerúleo, cuando el movimiento del algodón vaporoso, hace parecer a los astros como los que indagan alrededor del planeta. Es melódica, los grillos entonan cantos románticos para los amantes. La oscuridad permite sentir. Sólo puede palparse el palpitar y respirar del otro. Los sentidos expanden su potencia. Huele a silencios, se escuchan murmullos somnolientos y debajo del edredón el universo busca explotar como una supernova, aunque sea un cometa que así como llega, por las mañanas se va.Mis noches suenan a Claro de luna de Debussy
1 comentario:
Te acuerdas del pianista asiático que tanto te gusta?, ya no me acuerdo como se llama, luego me mandas el nombre, porque he estad buscando discos de él. Pero que buena visión apasionada de una noche y con Debussy pues más!. Sigue escribiendo”, le debes a mis ojos muchas fotos.
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