A dos minutos de que sea jueves y sigo en una redacción sin ventanas, escuchando como se despide la luna del astro rey, y avanzan los segundos con una separación insistente, reiterándome que no volverán. Perdí los últimos rayos del día anterior entre las letras, los discursos y he recordado que mis ojos piden descanso, que mi cuerpo necesita perderse entre el oxígeno de los sueños revueltos, que mi corazón tiene que dejar de estar tan acelerado y latir relajado, que mi mente debe pensar en el plano de la tranquilidad ficticia. Me recuerdo.Les dejo Moolight de Yurima, un pianista auténtico que deja la garganta echa un nudo cuando sus dedos tocan las barras heladas del piano.
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