Columna Sin reticencias
Publicada en el Periódico El Corregidor
Viernes 06 de Marzo, 2009.
Por Ana SoriaEn las diferentes etapas de la historia de la humanidad, siempre están los momentos en los que por más que se quiera, no se cree en nada, y tampoco existen referentes para identificar los caminos y seguir.
Antes de la llegada del Mesías Jesús, la sociedad estaba en crisis y requerían de un líder, pero lo esperaban como un gran militar o un estratega inmediato, pensaban en una figura que vendría a resolver todos sus males.
Pero resulta que de acuerdo al libro de la Biblia, llegó un cuate que en vez de dictar conductas o proponer tácticas terrenales, los condujo al camino de la espiritualidad. Muchos no entendían de lo que se trataba, pero le siguieron y aunque en el camino varios desertaron a sus filas, a algunos les vino bien.
En la política actual, se observa un reflejo de ese entonces, existe una crisis atemorizada por la inseguridad, el crimen organizado y la economía que se desploma, así como las instituciones, ahí vemos el desmoronamiento del gabinete del presidente Felipe Calderón.
En medio de los derrumbes, se reconfirma que los mexicanos la mayor parte de las veces sustituye las tristezas por aquello que, aunque sea en lo mínimo, le regrese un respiro de alivio, aunque conviertan al ejercicio político en un espectáculo.
Enrique Peña Nieto, se ha convertido en uno de los políticos más asediados por las féminas, pero ¿cuál es el riesgo de convertir a la política en un espectáculo?, ¿de creer que en una figura estética está la solución de los problemas del país?, ¿de ya no exigir y permitir, solamente porque un candidato o gobernante es guapo?.
Lo cierto es que la democracia no debe ser parte de un simulacro, no se puede pensar que estamos en el teatro de la política, aunque hoy parece que los representantes tienen a la mano un libreto que da vida a la historia. A veces son cómicos o inexactos para dar con la soluciones, pero México no puede dramatizar en la ficción sus desventuras.
Para el siguiente sexenio en Querétaro y en estados con elecciones, no se necesita de la llegada de un “héroe lava-cocos”, sino actores de primer orden, concientes de que deberán resolver y que esa osadía, no es parte de una novela, sino de la realidad y por tanto deberán dar respuestas concretas y auténticas-del momento, ¡ya basta de guiones conocidos!.
Resulta que cuando se aspira a un cargo de elección popular, la finalidad es atender las demandas de la sociedad, dar mejor calidad de vida y en sí, desarrollo a un Municipio, Estado o país. Pero cuando el protagonismo gana, eso es secundario y entonces comienza el show político-mediático, en el que no todo es verdad, pero tampoco mentira. O sea ¿cómo?.
La misión moral de la política pasa directamente a ser “el arte de gobernar”, ahí en esa atmósfera ganan las pasiones y se tiene la tarea de apaciguar a los ciudadanos, los dejan como meros espectadores de sus “grandes gracias”. Pero si los ciudadanos se ponen abusados en este proceso, eliminarán a los del libreto o a los que solo quieren llegar para perfeccionar la obra.
Se comienza a gestar en la sociedad un ala que aplaude la gran obra de teatro, y otra que se mantiene expectante para poder mostrar en el mejor momento su desencanto y por supuesto, a no a no seguir la supuesta verdad de los ¿ilustres? que están en el poder.
Así que atentos señores, no dejemos que el proceso electoral se convierta en un “casting de políticos”, porque seguramente de frente tendremos la misma obra de teatro, o la de otra compañía en la que habrá “elenco de actores” y no ESTADISTAS con visión, decisión, ejecución. La honestidad sin duda se debe evaluar todos los días, y no en los últimos días de sus gobiernos.
El futuro está afuera del teatro, ¿ustedes creen que los políticos se atreverán a salir de su miel?.
Nos leemos en la siguiente.
anna_sori@hotmail.com
Antes de la llegada del Mesías Jesús, la sociedad estaba en crisis y requerían de un líder, pero lo esperaban como un gran militar o un estratega inmediato, pensaban en una figura que vendría a resolver todos sus males.
Pero resulta que de acuerdo al libro de la Biblia, llegó un cuate que en vez de dictar conductas o proponer tácticas terrenales, los condujo al camino de la espiritualidad. Muchos no entendían de lo que se trataba, pero le siguieron y aunque en el camino varios desertaron a sus filas, a algunos les vino bien.En la política actual, se observa un reflejo de ese entonces, existe una crisis atemorizada por la inseguridad, el crimen organizado y la economía que se desploma, así como las instituciones, ahí vemos el desmoronamiento del gabinete del presidente Felipe Calderón.
En medio de los derrumbes, se reconfirma que los mexicanos la mayor parte de las veces sustituye las tristezas por aquello que, aunque sea en lo mínimo, le regrese un respiro de alivio, aunque conviertan al ejercicio político en un espectáculo.Enrique Peña Nieto, se ha convertido en uno de los políticos más asediados por las féminas, pero ¿cuál es el riesgo de convertir a la política en un espectáculo?, ¿de creer que en una figura estética está la solución de los problemas del país?, ¿de ya no exigir y permitir, solamente porque un candidato o gobernante es guapo?.
Lo cierto es que la democracia no debe ser parte de un simulacro, no se puede pensar que estamos en el teatro de la política, aunque hoy parece que los representantes tienen a la mano un libreto que da vida a la historia. A veces son cómicos o inexactos para dar con la soluciones, pero México no puede dramatizar en la ficción sus desventuras.Para el siguiente sexenio en Querétaro y en estados con elecciones, no se necesita de la llegada de un “héroe lava-cocos”, sino actores de primer orden, concientes de que deberán resolver y que esa osadía, no es parte de una novela, sino de la realidad y por tanto deberán dar respuestas concretas y auténticas-del momento, ¡ya basta de guiones conocidos!.
Resulta que cuando se aspira a un cargo de elección popular, la finalidad es atender las demandas de la sociedad, dar mejor calidad de vida y en sí, desarrollo a un Municipio, Estado o país. Pero cuando el protagonismo gana, eso es secundario y entonces comienza el show político-mediático, en el que no todo es verdad, pero tampoco mentira. O sea ¿cómo?.
La misión moral de la política pasa directamente a ser “el arte de gobernar”, ahí en esa atmósfera ganan las pasiones y se tiene la tarea de apaciguar a los ciudadanos, los dejan como meros espectadores de sus “grandes gracias”. Pero si los ciudadanos se ponen abusados en este proceso, eliminarán a los del libreto o a los que solo quieren llegar para perfeccionar la obra.Se comienza a gestar en la sociedad un ala que aplaude la gran obra de teatro, y otra que se mantiene expectante para poder mostrar en el mejor momento su desencanto y por supuesto, a no a no seguir la supuesta verdad de los ¿ilustres? que están en el poder.
Así que atentos señores, no dejemos que el proceso electoral se convierta en un “casting de políticos”, porque seguramente de frente tendremos la misma obra de teatro, o la de otra compañía en la que habrá “elenco de actores” y no ESTADISTAS con visión, decisión, ejecución. La honestidad sin duda se debe evaluar todos los días, y no en los últimos días de sus gobiernos.El futuro está afuera del teatro, ¿ustedes creen que los políticos se atreverán a salir de su miel?.
Nos leemos en la siguiente.
anna_sori@hotmail.com
1 comentario:
Adoro el desenfado con el que te expresas, parece que te escucho y veo el movimiento de tus manos pálidas recorrer alrededor de tu cuerpo, expresiva, siempre tan obvia y al mismo tiempo tan ecuánime.
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