Raro, realmente raro, pero este año me dio por festejar el descumpleaños 18, y entre las precampañas electorales, no importó la ausencia de un maquillaje decente, de un atuendo fuera de la ordinario.
Una vez que concluí mi día laboral, por ahí de las nueve de la noche, me trasladé a un antro que se llama “W”, que vaga entre los fresa y lo común, pero que permite estar a gusto, mucho más con mis acompañantes.
No sé si el tiempo se consume así mismo, o se lleva pedacitos de mi entre sus viajes acelerados, lo cierto es que por la mañana mientras me dirigía a un evento precampañoso, entre el malestar de la desvelada y de la fumadera nocturna, me vi realmente distinta, me siento tranquila.
Entre muchas historias escritas en la pequeña libreta secreta, leo momentos realmente
Por la mañana adopté a una pupila jajaja, dice que quiere aprender de mi porque no quiero dejar de aprender. Le dije: “siento que perderé el día que asuma que lo sé todo, por eso despierto diciendo que no sé nada y que algo distinto sucederá que me hará crecer un poquito más”.
No sé, siguen los días, y yo sigo aquí. Por alguna razón será.

Amarrate una escoba y vuela lejos, me convirtió en una brujita desde que escuchaba a Caifanes en la habitación de mi hermano, mientras seguía buscando la respuesta a mi primera pregunta filosófica a los cuatro años: ¿Quien soy yo?, que ha evolucionado a mi duda constante: ¿Qué carajos es la vida?.






































