Por Ana Soria
Investigación Académica
El campo de la comunicación ha pasado por diferentes momentos a lo largo de su historia, comenzó con la novedad en sus postulados, hasta llegar a la etapa de su decadencia por la pobreza teórica, debido a que no había nuevas formas de interpretarlo y entenderlo, porque los estudios estaban basados en los anteriores.

De esta manera, tomó de otras áreas como la sociología, filosofía, psicología, etc., elementos que contribuyeron a su crecimiento, sin embargo, tuvo dos consecuencias, por un lado, se podía comprender desde diferentes aspectos un mismo problema, pero entonces el campo comenzó a perder su enfoque específico.
El investigador, Raúl Fuentes Navarro habla de la desestructuración del campo, “vemos el campo académico de la comunicación... como una parte, ciencia pura del comportamiento; una parte, estudio humanístico interpretativo; y... como una pizca de estudios sobre políticas de comunicación.”
Sin embargo, la desarticulación parte de la concepción que establece cada escuela, por ejemplo, las universidades que están divididas por “departamentos” forman a estudiantes en comunicación, en tanto que las que están concebidas a partir de “facultades”, forman a los estudiantes para vincularlos con la administración pública, lo cuál ha hecho perder nuevamente su concreción en la investigación y en la práxis.

El campo de la comunicación, desde un enfoque teórico, debe construirse con una identidad específica, pero abierta a los intercambios con las demás áreas que enriquezcan la percepción de la sociedad y la cultura.
Hace falta el desarrollo de una epistemología auténtica que lleve a la investigación, por ende, a la práctica social y una legitimación académica para establecer en concreto la aplicación y su practicidad en diferentes estructuras del conocimiento y las pautas de intervención que enfoquen a la “comunicación” y sea percibida.
En el caso de la comunicación educativa, a la cuál se le ha dado mayor prioridad en la investigación de campo, también ha habido algunas dificultades para su aplicabilidad, entendiendo por ello, la satisfacción de necesidades que se deben cubrir en cada lugar.
Para poder entender este aspecto, me centraré en la tendencia establecida por Jorge Huervo, quien habla de una comunicación como medio de expresión, y de la educación como la vía para la liberación; en el caso mexicano, “la educación es para la
reproducción del sistema”, puesto que hay imposición de modelos educativos desde la introducción educativa en la época de la colonia, por tanto no es liberadora en términos sistemáticos, y haciendo referencia a la comunidad indígena, ésta ha tenido que ajustarse al modelo educativo del sistema para su aprendizaje, perdiendo en primer lugar la lengua autóctona, restando la posibilidad de ser individuos bilingües, para sólo adoptar el idioma español como la única vía de comunicación oral.El Instituto Nacional Indigenista (INI) ha tratado de dar marcha atrás a éste tipo de prácticas educativas, y se ha centrado en la formulación de una política integracionista, para rescatar y conservar las culturas indígenas.
Uno de los retos de la comunicación desde ésta aspecto, es interesarse en el contexto en el que se va a aplicar la educación, lo cuál implica un alto grado de comprensión de significados socioculturales, una interpretación de éstos y a su vez una conceptualización particular de los mismos, para identificar su identidad.
Además es necesario llevar a cabo una investigación de cuales serían los requerimientos necesarios, tanto conceptuales como técnicos para proponer e instrumentar programas y materiales que permitan poner en práctica la educación, dependiendo del lugar en que ésta sea impartida para ajustarse a las necesidades sociales.El campo de la comunicación en la actualidad es percibido, como una consecuencia de los medios de comunicación y como una interferencia de estudio - aprendizaje. Desde el punto de vista de Freinet, esto no tiene porque ser de esa manera, ya que aplicándolos a la educación, son un impulso para el aprendizaje de una manera práctica, como lo hizo él cuando introdujo la imprenta a la escuela.
La incursión de las nuevas tecnologías han transformado el campo de la comunicación y sus prácticas (de analógicas a digitales); desde el punto de vista de los epistemólogos de la comunicación, se ha desarrollado una “deslocalización de la educación”, es decir, el aprendizaje y el conocimiento ya no se concentra sólo en las escuela, sino que sale de ellas, aplicando la teoría y la práctica en un mismo momento.
No cabe duda que las distintas áreas del conocimiento deben estar en constante renovación para su aplicabilidad dentro de la sociedad en donde éstas se desarrollan y mantener una evolución creciente.El problema es gestado a partir de la adecuación de las teorías “añejas” a la sociedad moderna, es necesario, que haya una comunidad que mantenga como estilo de vida la “investigación” y aporte datos necesarios para la renovación de las prácticas y estudios sociales.
¿Cuestión de tiempo o disposición?, ojalá sea de tiempo, para que a partir de la disposición de las nuevas generaciones, tengamos trascendencia en lo referente a los campos de la comunicación y educación, pilares fundamentales para el buen funcionamiento de las sociedades.
2 comentarios:
Me gusta esta reflexión, me parece que quedó un poco en punta. Pero estoy maravillado de cómo ha cambiado la piel de tu blog.
Felicitciones
Álvaro Ramírez: Que gusto volver a tener tus letras en este sencillo y humilde captor de mis conjugaciones letrísticas existenciales jajaja... dehecho quedó incompleto, es una parte de muchas que quiero hacer, pero de entrada saque la idea para irla particularizando.
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