Aún entre las espinas ha brotado un capullo del color de la sangre, de ese líquido que hierve en el cuerpo de los SERes que se permiten ir más allá de lo que está en el límite marcado por la mayoría. Por ello trasciende, porque se arriesga, así lo consigue. Circunscribirse es permitir ser detenido. No más frenos, no más lamentos, no más esperas. La clave es ir en dirección hacia lo que se desea, para concretar un ES.
Foto: Ana Soria
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