Algunas voces que escucho a la distancia y solamente como ecos reverberantes, me dicen que desde la infancia, me convertí en una autista enletrada.
Opto por otros mundos, similares a los sueños. Se reflejan en ventanas multicolores, con olores, voces, intenciones y sensaciones distintas.
La otra noche, leí un libro entero de Epicuro, un filósofo nada convencional que hace un análisis de la felicidad, su afirmación que se quedó impresa en mis neuronas dice que “la felicidad no implica tener más, sino ser más”, ahora que leo “la danza de la realidad” con Alejandro Jodorowsky, entiendo que a lo largo de nuestra historia de vida, adquirimos hábitos inconscientemente, que nos llevan a repetir el pasado.
Admito mi aislamiento reciente, a veces es mejor estar en ese estado, sobre todo cuando percibes que tú, no te incluyes en las charlas o acciones de los demás, por eso elijo las letras aromáticas de mis libros, por eso las llevo casi todos lados, y cuando no es posible, extraigo del bolso la agenda lunar para dejar que la tinta corra con letras que dicen sin decir, lo que no digo.
1 comentario:
Al principio no lo creía y siempre pensé que esa popularidad que gozas en lo externo, era como una base en la que fluías sin la menor problemática, pero el domingo en la reunión en la casa de tus papás, me di cuenta que tu mundo es aparte, si convives, eres amable, demasiado educada y también muy honesta al retirarte cuando desde donde observe, sientes que no compartes lo que se dice. Y ahora que leo, esto se transfiere a tus distintos espacios de convivencia. Que te puedo decir prima, siempre me pareciste justamente como de otro planeta, aún así, eres luz en donde te aposentes y la gente que te tiene cerca te quiere, porque te das, lo que ahora te cuestionaría es ¿por qué no dejas que te quieran?, te lo mereces, no todas las personas son como aquellos que te han traicionado y yo al menos te quiero y te admiro mucho, no importa que seas una autista.
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