Se deslíe al paso y nada queda, a veces se mantiene pero vuelve a esfumarse y la teoría de la impermanencia cuestiona a la que pregunta lo primero. Reclama la lógica ya escrita, sin embargo, ante la inestabilidad de los escenarios, esas afirmaciones también se reconfiguran y puede ser que no esté, pero sí a la vez. Un trabalengua de tiempos y espacios que sólo se mantienen en la memoria y ahí, sólo el borrador de la nostalgia reta a depurar o recrear a partir de los murales escritos cual tatuajes orgánicos que se quedan incrustados-oscuros y densos. Un poco melancólica nada más, en esta noche que se agota entre sus nubes vaporosas les dejo a un maravilloso poema into my arms de Nick Cave.
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