La realidad se dibuja de manera distinta desde la ventana de las autoridades, desde la lente de los medios de comunicación y desde lo que palpa los ciudadanos que caminan diariamente entre las variables naturales que, matemáticamente dan como resultado un escenario.Estoy gratificada con la fotografía de la reciente cinta mexicana Backyard-El traspatio, realmente es maravillosa, conceptual, cruda, ácida e incongruentemente estética. En Ciudad Juárez, conglomerada de tantos “yos, ellos, otros”, que hablan de la mezcolanza de los mexicanos con los gringos. De las añoranzas añejas de los nuestros por cruzar la frontera mortífera para los ilegales.
De la gran desigualdad a la que no termino de acostumbrarme, pero que parece cotidiana, incluso evadida a cada paso de quienes la padecen. Parece como la salida fácil, la sobrevivencia constante, menos para quienes la observan de reojo desde el balcón en el que despachan.Sabina Berman y Carlos Carrera, nos trasladan a la operación de la élite gobernante ante la problemática de las muertas de Juárez. El paso de los años en que las hipótesis no han dado con el núcleo de este fenómeno generalizado en todo el mundo.
Sin querer plantearme como feminista, realmente llama la atención cómo es que las mujeres se convierten en un foco para los asesinatos, por cierto, en su mayoría no resueltos.Lo conocido en los medios es recordado en la historia, y al final de cuentas aterrizan en que lo identificado en el caso de ésta ciudad fronteriza, es sólo la punta del “ice-berg”, porque hasta ahora, no se han detenido los homicidios, a pesar de haber recluído a un presunto autor intelectual. La problemática entiendo entonces, tiene varios frentes.
Sin embargo, las cuotas que otorga el poder termina con los rastros en la arena donde yacen los cuerpos cruelmente mutilados, y la sospecha de tráfico de órganos o de la producción de videos “snuff” queda en el anecdotario.Se muestra como el pueblo mexicano no está acostumbrado a las malas noticias, y entonces las buenas, procuran ser preservadas en la relación de los medios y el poder, se re-comprueba que la realidad mediática, es sólo una pestañita del gran ojo que observa.
Lo que no me agradó, es que a pesar de mostrar la corrupción a la que se enfrentan las corporaciones policiacas, se culpa a las mujeres de ser asesinadas. Se plantea que el cambio de cultura en una mujer al pasar de una vida en los pueblos a las grandes ciudades, la libera y entonces básicamente se convierte en un alimento fácil para los vividores.
Luego entonces, ella es la responsable.
Por eso me quedo con la fotografía y con la revelación de datos –los que pudieron recopilar- de cómo se ha ido incrementando la cifra de las muertas de Juárez, de cómo los mexicanos se acostumbraron al deceso del día, de la semana, del mes, que ahora ya no es noticia.Sino es noticia –dicen-, no existe y parafraseando al gobernador de Chihuahua en esta producción, no hay que alborotar el avispero, y entonces es mejor guardar silencio.
¿Cuántas más?. El riesgo es para ti, para mi, allá y en cualquier lugar. Nadie hace nada.
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