enero 09, 2008

Rememorar buenos tiempos…

*:Alter - Focus:*

Años que se van, cambios en la existencia que llegan, una parte del muégano continúa vagando por las calles de Querétaro, otros trocitos, divagan en otras ciudades, pero el corazón llama y siempre hay un reencuentro.

Estos son algunos de los registros de cuando era universitaria y como varios de ustedes saben, siempre ligada a los mueganitos, son de lo más honesto que tengo, así que recordar ahora es revivirlo…

Para ustedes:

El día de la graduación esperada por cuatro años y medio, como nunca nos habíamos visto, tan elegantes, guapos, preciosas y con todo el gusto de compartir la conclusión de una parte de todo lo que nos resta por aprender. De izquierda a derecha: Arturo, Norma, Aldo, Judith, Daniel, Mónica, Leslie, yo, Luz. Abajo: Leo y Elías.



Cuando en los cambios drásticos de mi vida opté por el cabello rojo y un planchado por primera vez de los resortitos de mi cabello, con “las chicas spin gimnasio” – como nos decían -, con el galán de Aldo, mexicano pero pasa por noruego con esos ojazos verdes, ¿o no chicas?, sino pregúntenle a Karlita, jajaja.





En el proceso de selección de nuestra Alma Mater, fuimos elegidos para el turno vespertino de la licenciatura en Periodismo y Comunicación, 35 alumnos de cómo 200 aspirantes, egresamos 23, con la adopción de Liz y Cuper que están a lado de mi como en 4º semestre de la carrera.





Nótese como nunca seré parte de “la crema y nata de la SociedÁ”, con mis zapatos en la mano, descalza, con mis pobres piecitos adoloridos con un taconcito de a penas 5 centímetros, me moría del cansancio, después de tanto baile, ir y venir de un lado a otro. Es obvio, me la pasaba con tenis o botitas cómodas corriendo por ciudad universitaria, así que las zapatillas altas, como que no son lo mío.



Cómo olvidar nuestra indigencia en el terreno del Gabo, cuando todavía aguantaban nuestras energías para desvelarnos y cuando el cuerpo no podía más, el piso era un buen aliado para el descanso.







¡Uuuuuuuhhhh!, creo que esto fue en nuestros primeros semestres como universitarios, las 4 únicas niñas que lograron pasar las barreras del club de Tobi, muy rudos, pero de gran corazón.







En una de las tantas casas que ha vivido Mario, creo que es la época en la que más morenos estábamos, hasta parece que acabábamos de llegar de la playa, pero no, para entonces, la mayoría ya estábamos trabajando. El niñito Guadalupe ya se había integrado, a pesar de que antes nos detestaba jajajaja.















Los niños “Ágora”, como olvidar esa exposición tan reveladora jajaja y la pose que no se quitaron para conquistar a las féminas de otros grupos. Ahí como los ven amigas, estos niños tenían su pegue.







¡Los pastos de la facultad!, como olvidar que nos aguantaron de todo, si hablaran contarían que alguna vez un par de niñas, después de unas shelas, terminaron hablando inglés, francés y catalán al mismo tiempo, de una manera tan fluida que impresionaban, ¿o no, Aglita y Moni?.



Jajaja, no hay que decir más, el mensaje es evidente, y es para quien nos odiaba en ese tiempo.












Jajajaja, "la virgen del lago", en representación de Leo, en el viaje a Concá en donde pasamos de todo y vimos de todo y soportamos a su profe Pedro, chale, ¿hacemos un brake?.








Y esta es la última reunión en mi nueva casa, a lo lejos se escucharon sus cantos pidiendo posada. Sentados en el piso, recordando entre las cervezas y los tabacos. Para el compadre soy el ejemplo de lo que no se debe hacer y al mismo tiempo lo que sí se debe para continuar jajajaja, ¿se acuerdan?, sino fuera mi hermano gemelo, lo saco a patadas de la casa, pero siempre será el compadre, sin él, nuestros encuentros no tendrían ese toque especial jajaja.



Gracias Aldo por las fotos, había momentos que se escapaban a mi memoria, pero los he recuperado con sumo placer.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Desde que nos acordamos, esa bola de amigos que tienes la hemos querido conocer siempre, haber si en este año se nos hace, hacer la megapeda como la llaman, juntos.