Un día de esos en que la sonrisa se escondía en mi alma de 21 gramos, mi colega de trinchera, Daniel, la dibujó en el rostro de unos trazos que creó en lo que parece ver en mí; nada tonto, me preguntó: - ¿Te acuerdas de la película Titanic? -, y yo le respondí que si, pero evoqué aquella escena en la que los protagonistas están en la punta del barco, con sus brazos extendidos como si volaran, aunque “el niño televiso” se refería a la escena en que él, pinta a ella desnuda sobre un diván, pero eso lo recordé hasta al día siguiente, cuando me lo volví a encontrar en una persecución de un cateo, jajajaja.
Fotos: Ana Soria
1 comentario:
Algo tarde, pero buena suerte con tu nuevo hogar, se ve envidiable! Me apunto para una fiesta karaoke, es más... me urge.
Espero mudarme yo también pronto, me urge mi propio espacio.
Muchos saludos...
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