
El abismo vuelve a hacerse presente, en el espacio donde yacía la quietud. Justo en medio se observan las dimensiones que van y regresan sin cesar, hiperactivas rodean el ente que quiere calma. Mientras observa como el roce de los átomos comienza a lacerar su piel y sin embargo, permanece inmóvil, analizando la rotación de los objetos que al final del día, le llevarán a un nuevo hogar, en donde manejar y decidir hacia donde y como continuar.
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