agosto 19, 2007

En la parada de autobús…

*:Alter - Focus:*

Con los ojos inflamados por el brote de lágrimas sin cesar, la madrugada anterior. Con el corazón desgastado, con el sello de la mentira que se recalca en sus entrañas. En sus manos, el libro preferido de ese momento.

Dispersa como ha estado en los últimos días, entre el pasto húmedo del camellón previo a cruzar la calle. Del otro lado, un chico de gorra y bermudas, la miro y mantuvo sus ojos fijos durante el recorrido que hizo hasta posarse justo detrás de él. Pero lo ojos de la Hada estaban sumergidos en la lectura de la obra.

Comenzó a inquietarse el esqueleto masculino y ella sólo percibía el movimiento, pero su mirada no se alejaba de las letras.

De pronto, levantó un poco la mirada, no quería que notaran que había llorado. Pero se encontró con unos ojos de luz, aunque no se detuvo a descifrarlos. Regresó a su libro, eso le parecía más importante.

La música de los autos transitar continuaba, pero el autobús no llegaba. De repente la voz del chico de gorra requirió su atención.

El chico de la gorra: - ¿Tienes examen? -.

Hada: - No -. Quiso regresar a las letras, con sus gafas de pasta y el cabello empapado. Desprendía un aroma a maderas dulces. Pero el chico no la dejó.

- ¿Entonces que éstas leyendo con tanto deleite y atención? -.

Hada, volvió a verle a los ojos en silencio y se sonrieron. Cerro el libro y se lo mostró. Al ver su cara de duda, comenzó a hablarle del autor, le recomendó la obra que leía, así como otros títulos.

El chico la observaba con atención y con una sonrisa de asombro para continuar diciendo: - Es poco común encontrarme con personas que gusten de los libros como percibo que lo haces tú. Pero dime ¿estudias? -.

- No, hace algún tiempo que terminé la Universidad y ahora me dedico a volar y a escribir. ¿Tú a que te dedicas? -.

Sonrió y contestó: - No tengo una respuesta tan original como la tuya. Trabajo en una compañía de telefonía celular, soy algo así como un ingeniero en sistemas -.

El tono de su voz, no le pareció familiar a la Hada, pero durante la charla, se enteró que él, venía de otros jardines lejanos a los de la ciudad en los que ella creció. La plática no fue extensa, si acaso 5 minutos, pero suficientes para enterarse de que viven muy cerca. A penas a contra esquina y nunca se habían visto. Esos les hizo soltar una carcajada a ambos.

Abordaron el mismo autobús. Ella se sentó a leer su libro nuevamente. Él se quedó parado a lado de ella, como siguiendo la lectura desde las alturas. El silencio regreso entre ambos. Detrás unas amigas platicaban de una fiesta la noche anterior.

De pronto, ella volteó a verlo. En ese momento, el volvió a sonreírle. Le dijo - adiós -, ella levantó la palma de su mano y también le dijo – adiós -.

A través del cristal una última sonrisa, una despedida y una huida entre los jardines de la existencia.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta la historia Anie, como las que tienes escritas en la libreta lunar. Espero que pronto ese libro que llamas de ensueño, esté pronto en las manos de muchos, porque leerte es un deleite.