enero 17, 2006

Y que azoto...

*:Alter - Focus:*

Por andar papaloteando moscas, al venir transitando sobre una de las vialidades más transitadas del primer cuadro de la ciudad, se metió mi piecillo en una de las alcantarillas gastadas que están justo en el cruce de la avenida y ¡zas!, sentí que me caía, pero no, afortunadamente la otra pierna sostuvo el impacto y contuvo mi cuerpo de llegar hasta el asfalto… el resultado: unos cuantos rasponcillos y el tobillo izquierdo inflamado, tiene un tono jitomate, pero mañana parecerá una berenjena andante… digamos que la libre; como el día que por estar jugando a las escondidas en el patio trasero de la casa de mi amigo David, apagamos la luz para complicar la búsqueda, pero ¡zas!, que me caigo al canal, me pegue en la espinilla de mi pierna derecha, y todavía tuve el descaro de irme a esconder jajaja, mojada y golpeada, cuando me encontraron me quejé, - esto no tiene más de 3 años – y entonces me llevaron a una de las habitaciones para hacerme la curación correspondiente; cuando levanté mi pantalón húmedo, solo vi como estaba empapada de sangre mi calceta rayadas a colores, estábamos en Huimilpan, un municipio de Querétaro que se encuentra a casi una hora de la capital – mi casa – y pues ante la falta de un médico, solo sacamos las gasas, el alcohol y el agua oxigenada para limpiarme la herida que era en ese momento profunda… solo recuerdo que mordí el hombro de mi amigo cuando me comenzaron a aplicar alcohol, vaya que ardía la fregadera esa. Al día siguiente la pierna era como de elefante, tanto de tamaño como de color. Cuando fui al médico me llevé la regañada de mi vida porque no podían coser la herida por la inflamación, lo sorprendente es que ante tal golpe con vil cemento endurecido, no tuve ningún daño en mi huesito, solo un buen resfriado por la mojada, pues estábamos como a cero grados en invierno, como ahora.

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