Saltar del lado pantanosoque atrapa las piernas en el fango
e inmoviliza el cuerpo
y al final, el latiente corazón...
Del otro lado, un bosque verde
fresco y con neblina
impide el andar entre las espinas
que rasgan la piel de los brazos
las piernas y las mejillas
provocando lágrimas ensangrentadas...
Abajo un freno,
para continuar hay que cavar,
mejor me quedo arriba
en lo airoso de una mañana
en la calidez de una tarde
y en la iluminación
desde el tejado de una noche,
o ¿debo brincar?...
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