En los últimos días he sido el atractivo de los policías, pero para colocarme casi las esposas y meterme al bote jajaja, ¡de verdad!, no es broma. El lunes pasado, mientras hacía investigación para un reportaje, entré a una zona “restringida” del aeropuerto internacional de Querétaro, pero con autorización del vigilante – el mismo me abrió la puerta –, el caso es que se armó “el merequetengue” entre Lulo – el fotógrafo de mi medio – y un cuate de vigilancia del lugar, entre que ambos se querían tomar fotos y discutían si podían o no, el cuate que me daba entrevista desvió la conversación a un reclamo: - ¡los periodistas siempre se toman atribuciones que no les competen, por eso nadie los quiere! -, en ese momento tenía ganas de contestarle, pero no, me abstuve y solo le dije: - esa es su opinión -. Al salir de la “zona restringida”, una vigilante con dirección hacía a mí y al fotógrafo, con mirada amenazadora, le bajó a su show, cuando le pregunte. - ¿Dónde puedo encontrar al Director de este lugar? -. Todo se arregló con los jefes del aeropuerto y ya, salimos de ahí. Hoy, fui a la presentación de una denuncia por difamación y/o calumnia a la PGJ. Para entrar por su “detector de metales” – obvio – tuve que dejar mi bolsa, celular y pasar a registrarme, pero el tono del tipo en turno, era paracido al que utilizan los agentes cuando interrogan a los detenidos: ¿A QUE VIENE?... ¿CON QUIEN VA?... ¿CÓMO SE LLAMA?... cuando la salió la afectada de rendir su declaración, nos planteó el mismo discurso, que mi mente discutía en esos momentos: - Con razón la gente no denuncia, si nos tratan como si fuéramos delincuentes -… estoy de acuerdo. No he pisado el “detrás de las rejas” y espero no hacerlo mientras viva, pero no se vale este trato cuando lo que haces es trabajar.
enero 05, 2006
Para mis pulgas...
*:Alter - Focus:*
En los últimos días he sido el atractivo de los policías, pero para colocarme casi las esposas y meterme al bote jajaja, ¡de verdad!, no es broma. El lunes pasado, mientras hacía investigación para un reportaje, entré a una zona “restringida” del aeropuerto internacional de Querétaro, pero con autorización del vigilante – el mismo me abrió la puerta –, el caso es que se armó “el merequetengue” entre Lulo – el fotógrafo de mi medio – y un cuate de vigilancia del lugar, entre que ambos se querían tomar fotos y discutían si podían o no, el cuate que me daba entrevista desvió la conversación a un reclamo: - ¡los periodistas siempre se toman atribuciones que no les competen, por eso nadie los quiere! -, en ese momento tenía ganas de contestarle, pero no, me abstuve y solo le dije: - esa es su opinión -. Al salir de la “zona restringida”, una vigilante con dirección hacía a mí y al fotógrafo, con mirada amenazadora, le bajó a su show, cuando le pregunte. - ¿Dónde puedo encontrar al Director de este lugar? -. Todo se arregló con los jefes del aeropuerto y ya, salimos de ahí. Hoy, fui a la presentación de una denuncia por difamación y/o calumnia a la PGJ. Para entrar por su “detector de metales” – obvio – tuve que dejar mi bolsa, celular y pasar a registrarme, pero el tono del tipo en turno, era paracido al que utilizan los agentes cuando interrogan a los detenidos: ¿A QUE VIENE?... ¿CON QUIEN VA?... ¿CÓMO SE LLAMA?... cuando la salió la afectada de rendir su declaración, nos planteó el mismo discurso, que mi mente discutía en esos momentos: - Con razón la gente no denuncia, si nos tratan como si fuéramos delincuentes -… estoy de acuerdo. No he pisado el “detrás de las rejas” y espero no hacerlo mientras viva, pero no se vale este trato cuando lo que haces es trabajar.
En los últimos días he sido el atractivo de los policías, pero para colocarme casi las esposas y meterme al bote jajaja, ¡de verdad!, no es broma. El lunes pasado, mientras hacía investigación para un reportaje, entré a una zona “restringida” del aeropuerto internacional de Querétaro, pero con autorización del vigilante – el mismo me abrió la puerta –, el caso es que se armó “el merequetengue” entre Lulo – el fotógrafo de mi medio – y un cuate de vigilancia del lugar, entre que ambos se querían tomar fotos y discutían si podían o no, el cuate que me daba entrevista desvió la conversación a un reclamo: - ¡los periodistas siempre se toman atribuciones que no les competen, por eso nadie los quiere! -, en ese momento tenía ganas de contestarle, pero no, me abstuve y solo le dije: - esa es su opinión -. Al salir de la “zona restringida”, una vigilante con dirección hacía a mí y al fotógrafo, con mirada amenazadora, le bajó a su show, cuando le pregunte. - ¿Dónde puedo encontrar al Director de este lugar? -. Todo se arregló con los jefes del aeropuerto y ya, salimos de ahí. Hoy, fui a la presentación de una denuncia por difamación y/o calumnia a la PGJ. Para entrar por su “detector de metales” – obvio – tuve que dejar mi bolsa, celular y pasar a registrarme, pero el tono del tipo en turno, era paracido al que utilizan los agentes cuando interrogan a los detenidos: ¿A QUE VIENE?... ¿CON QUIEN VA?... ¿CÓMO SE LLAMA?... cuando la salió la afectada de rendir su declaración, nos planteó el mismo discurso, que mi mente discutía en esos momentos: - Con razón la gente no denuncia, si nos tratan como si fuéramos delincuentes -… estoy de acuerdo. No he pisado el “detrás de las rejas” y espero no hacerlo mientras viva, pero no se vale este trato cuando lo que haces es trabajar.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
2 comentarios:
David Santa Cruz: Colega!, un gusto tenerte por estas letras. Te mando un abrazo afectuoso para el comienzo de este ciclo... pues si, muchos podemos considerar que son gajes de nuestra profesión, aunque en realidad deberíamos dejarlos ser... Ciertio, hay periodistas que se exceden, pero no desdeño el atrevimiento - ético - que debemos tener para hacer realmente lo que nos corresponde, "crear información".
Caminante: estoy de acuerdo en que las condiciones en que trabajamos los periodistas en México deben cambiar, pero para eso se requiere que la gente pública entienda que debe informar de los asuntos públicos y ya... y que no por eso nos estamos metiendo "con su vida"... pero para esta profesión aún nos hace falta convencer de que realmente somos profesionales, para que nos respeten. He dicho...
Publicar un comentario