Unas alas que no deberían de vestir un evento que en esencia es hermoso. Deberían estar sus plumas dibujando estelas en el cielo ácido o celeste, su hábitat natural, porque asemejando esa realidad en un ser humano, es como si lo encerrarán en la cárcel y en un festejo lo dejaran salir corriendo, tras haberle quitado exhalos a sus pasos, por los obstáculos.
Me encantó la paloma blanca. Pueque en mi otra vida fui algo parecido, me vi reflejada en su mirada indagadora, en el movimiento de su cabecita inquieta, y en sus movimientos acelerados por volar, lejos, mucho muy, muy lejos, de aquí y de allá.
Fotos: Ana Soria
Les dejo unos mantras para ayudar a este espacio a mejorar las condiciones de angustia y de enfermedad social.
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