abril 06, 2009

24 horas…

*:Alter - Focus:*

En pestañeo la mañana se transforma, la tarde se estatifica y la noche siempre es una esperanza angelical. Cada día las sorpresas pierden una partícula de sobresalto, hasta que se convierten en la noticia que no se desea. Cada tarde los recuerdos se difuminan en las negaciones a los fantasmas que empeñan su regreso, pero la luminosidad va al frente. Cada noche es la vía hacia la dimensión de los seres existenciales. Almas que se duelen, se desmoronan entre abrazos bajo las sábanas para sanar suplicios ahogados entre sus respiros silenciosos. Vuelve la mañana, con el rostro enmascarado de la fortaleza que adentro es vulnerabilidad, pero afuera es el bastón que sostiene los pasos a rastras, que pesan, que se agobian entre un caparazón de lágrimas encerradas, cuál camello, las reserva para su época de sequía.


Me soñé extraviada entre los cajones de mis negaciones y afirmaciones, era un diminuto ser entre la tachuela y la madera. Una mano tomó el cuello de mi par de blusas y cuando volví al punto de la luna, encontré sus ojos, a los que tanto temo, de los que huyo pero siempre busco y cuando menos lo espero, encuentro entre los acordes de una canción cruel de Bunbury.

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