septiembre 28, 2008

Querétaro como protagonista...

*:Alter - Focus:*

Publicado en la revista Cambio Querétaro
Septiembre, 2008


Querétaro como pieza clave de la evolución de México
Del pasado, presente al futuro en la historia de la Independencia,
aún existen luchas por ganar


Por Ana Soria

Existe una teoría no escrita para explicar la evolución de este mundo, comparándola con una estructura que se expande a tal grado, que implica un mecanismo en el que al llegar a su punto máximo, regresa poco a poco a reacomodar el caos.

La Independencia de México, es uno de los máximos referentes que tiene el pueblo mexicano para identificarse en su historia, tuvo que llegar al hartazgo de las desigualdades para organizarse y cambiar el rumbo.

Para los queretanos es un punto clave, los convierte del pasado al presente, en los actores principales.

Nada es casualidad, más si causal y al ser la cuna del movimiento independentista, se visualiza para la entidad, el estandarte de una responsabilidad mayúscula para preservar la evolución del país, –como lo pensaron los actores del movimiento insurgente-.

Así lo confirma en entrevista con Cambio Querétaro, el presidente de la Organización Liberal Ciudadana, Marco Antonio Ugalde Ugalde, al plantear más allá de la historia, la responsabilidad que tiene la sociedad queretana vinculada con este momento de la historia.

“Todo queretano no sólo tiene que conocer la historia como un simple dato anecdótico, debe estar consciente que se trata de un legado invaluable que habrá de permitirle asumir el papel… que no es otro, a mi parecer, que contribuir a consolidar nuestra patria en la libertad y en la paz”.


Las independencias por ganar

Al visualizar la realidad actual, es evidente que existen “independencias” que no se han conquistado. 1810 tiene el sello de liberar al país del sometimiento a la Colonia Española, de la desigualdad social y económica que se vivía entonces.

Vivencias que parecen reflejarse al siglo XXI, con otros rostros, con otros nombres y características.

Marco Antonio Ugalde lo atañe a “una política globalizadora, que abre una brecha. Aspecto que acrecienta aún más la pobreza y la desigualdad, ante los embates de la crisis económica a expensas de las multinacionales”.

Lo que el pueblo mexicano ganó con su independencia lo centra en una victoria del liberalismo sobre el conservadurismo”, aunque apunta a que todavía es necesario hacer “más administración y menos política”.

La constitucionalidad también, aunque anticipa que han tenido que pasar “muchos años para que México se forjara como un país de leyes e instituciones, por cierto aún no del todo acabadas y sí deterioradas o debilitadas”.

Por ende, existen deudas por saldar, así como la participación ciudadana, la conciencia del legado histórico, la consolidación de la libertad y paz, cumplir obligaciones, exigir derechos, anteponer los principios a las personas, cultivar el apego a la legalidad contra el abuso del poder.

No obstante, reconoce que cuando los políticos se enfocan en las problemáticas reales de los gobernados, es cuando originan políticas públicas, que contribuyen al desarrollo y la democracia.

Lo cierto es que aunque reconoce que el movimiento Insurgente logró la apertura al diálogo, en la actualidad existe crisis en la credibilidad de las instituciones, de la representación política, que ha derivado en los males de los que es víctima la nación mexicana.

Lo que anticipa es que es una condición que “podría” heredarse a las siguientes generaciones “lastimando más al país”.

“Hoy en día las personas han perdido la armonía consigo mismas, y acaso se han reducido a seres en conflicto, propiciando el desapego a los valores y leyes del país, a la violencia e inseguridad y el desafío a toda autoridad”.

Lo que apena a Marco Antonio Ugalde, es que hasta los jóvenes han perdido el espíritu revolucionario, al parafrasear a Salvador Allende, apunta que “ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica”.

“Lamentablemente muchos de los objetivos de la juventud no son propiamente dignos de un espíritu revolucionario o innovador, antes bien, pragmáticos y dados a la frivolidad e intranscendencia. No todos, pero sí muchos”.

Sin desdeñar las manifestaciones sociales que se han dado recientemente tanto en Querétaro como en otros estados por la crisis de la inseguridad, considera que “el despertar de toda conciencia” se gesta justamente en tener una concepción acerca “de nosotros mismos y de nuestra sociedad”.

“Y si Querétaro fue cuna de la Independencia, incluso uno de los puntos clave para el desarrollo de México en la Reforma y en la Revolución, entonces que mejor inspiración… responsabilidad para aplicarnos construir el México al cual todos aspiramos como una realidad y no una mera utopía”.

Y para lograrlo, plantea desarrollar el vínculo entre la ética y la política, la preservación de los valores, “porque sólo así habremos de desarrollarnos como personas libres y de buenas costumbres… dignos herederos de la independencia de nuestros antecesores”.

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