julio 12, 2006

Un gen con el que se cree en un Dios...

*:Alter - Focus:*

Luego de haber comparado más de 2.000 muestras de ADN, el genetista molecular, Dean Hamer, llegó a la conclusión de que la capacidad de una persona para creer en Dios está relacionada con la química cerebral.

Como es obvio, este hallazgo ha sido criticado por los líderes clericales, quienes cuestionan la veracidad de la existencia de un “gen de Dios” y dicen que la investigación mina uno de los principios fundamentales de la fe – que la iluminación espiritual se alcanza a través de la divina tranformación y no gracias a los impulsos eléctricos cerebrales -.

Dean Hamer, director de la Unidad de Regulación de la Estructura Genética en el Instituto Nacional para el Cáncer, ubicado en Bethesda, pidió a unos voluntarios que le respondieran a 226 preguntas para determinar el nivel de espiritualidad con el que se sentían conectados al universo.

Cuanto mas alta era la puntuación, mayor era la habilidad de esa persona para creer en una gran fuerza espiritual, Hamer encontró que en estas personas, la probabilidad de compartir el gen VMAT2 también era mayor.

Los estudios en gemelos demostraron que aquellos con este gen, un transportador vesicular de monoaminas que regula el flujo de elementos químicos que alteran el humor en el cerebro, tenían mayores probabilidades de desarrollar creencias religiosas. También encontró que las personas que se crecen en un ambiente religioso, poco efecto les causa a sus verdaderas creencias.

Hamer, quien en 1993 afirmó haber identificado una secuencia de ADN relacionada con la homosexualidad masculina, comentó que la existencia del “gen religioso” explicaba por qué algunas personas tienen mayor aptitud para lo espiritual que otras.

“Buda, Mahoma y Jesús compartían todos una serie de experiencia místicas, o alteraciones en la consciencia, y por ello probablemente portaban este gen”, comentó. “Esto significa que la tendencia hacia lo espiritual es parte de la configuración genética. Esto no es algo que pase estrictamente de padres a hijos. Podría saltarse una generación, es como la inteligencia”.

Sus hallazgos, publicados en el libro “El gen de Dios: cómo la fé se configura en nuestros genes”, están siendo recibidos con gran escepticismo por mucha gente de la jerarquía religiosa. No obstante, insistió, en que su investigación no se opone a la creencia en Dios.

“Las personas religiosas pueden señalar la existencia del gen de Dios como un signo más del ingenio del creador, una forma inteligente de ayudar a los humanos a reconocer y abrazar su presencia divina.”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Jejejejejejejejejejejeje ya encontraste la respuesta rebeldita!!!

Esta en ON tu blog brincolina, ya te habías tardado en cambiarlo. Ahora, creas o no en un Dios, lo más importante es que creas en algo en al vida, que sino es muy complicado andar por la ella.

. dijo...

cuando era niño no me impresionaba que hubiera miles de millones de estrellas ni cientos de miles de planetas, lo que me sobrepasaba era que existiera, en nuestra concepción pre-hubbleiana del universo, Andromeda.
Las pocas pero basta fotografías que estaban a mi alcance colmaron de misticismo mis galaxianos infanteceres!
.redevolviste ese recuerdo a mis recuerdos
.Tengo la sospecha de que este espacio me interesará
Volveré luego, ahora debo resolver algunos asuntos caninos.
Chau
Saludos desde la otra galaxia,

Ana Soria dijo...

Pippo: sí, la encontré y entonces al entenderlo, lo respeto y omitiré comentario alguno respecto al actuar de los creyentes en el Dios en el que no creo... tengo mi propia concepción respecto de un Ser Superior, ya sabes.

Rocas: Andrómeda tiene su lado místico, desde la mitología griega, hasta la conformación de la galaxia maravillosa, a mí también me facina desde uuuhhh, hace mucho tiempo, de hecho me batizaron en capoeira con ese nombre. Bienvenido a este espacio de letras catárticas las veces que quieras.