La guerra puede ser considerada como "una especie de neurosis colectiva" o como "una tentativa para descargar periódicamente el exceso de impulsos libidinosos reprimidos". Ambas interpretaciones presuponen que la represión tiene un doble significado, puesto que es al mismo tiempo fuente y efecto de la civilización, según el análisis de Freud. 
Pero además hace la precisión de que la conciencia es el resultado del renunciamiento intelectual y que ésta solicita nuevas renunciaciones, y así se forma un círculo vicioso que conduce a la humanidad al sufrimiento, en vez de un aprovechamiento de la cultura y civilización.
Freud escribe con pesimismo que es justamente la civilización, culpable de gran parte de miseria del hombre, y que prácticamente habría más felicidad regresando a las condiciones primitivas.

Plotinus creía que “el amor insatisfecho se trueca en rabia”, tanto él, como Freud coincidieron en que la guerra no significa la ausencia, sino más bien la privación del amor.
Para la psicología práctica, la guerra es un período en el que la vida humana es completamente revolucionada. Las relaciones morales, legales, económicas, sociales y hasta materiales son alteradas de acuerdo con las nuevas necesidades. Hábitos, afectos y credos son rotos. Y que durante el periodo que dura, la gente debe repetir el proceso de su aprendizaje infantil de cómo adecuarse al escenario de ese momento.

El cambio se torna más difícil en los países democráticos, especialmente en aquellos cuyo nivel de vida es elevado y confortable. La necesidad y la desesperación, según una antigua ley psicológica, impulsan al pueblo a luchar; la autosatisfacción, el “confort” y el lujo lo hacen conservador y pacífico.

El psiquiatra, tiene la visión de que la guerra es reacción colectiva anormal que conduce a la substitución de las formas sociales avanzadas de conducta por otras más primitivas. Todo el progreso de la mente humana ha sido obtenido subordinando la fuerza a la razón, la opresión a la libertad, el instinto a la ética. Nadie se puede sentir libre hasta que adquiere el control de sus deseos corporales; a través de toda la historia humana, el Derecho de la Fuerza ha sido lentamente reemplazado por la Fuerza del Derecho.

En la guerra, la violencia, la fuerza mecánica y hasta la brutalidad, prevalecen sobre la persuasión y la razón. Lo mismo ocurre en la locura. Como consecuencia, los psiquiatras, si fueran simples observadores profesionales, contemplarían la guerra como una psicosis nacional que afecta la mente colectiva.
1 comentario:
Wow! con razón quieres estudiar la maestría de psicología social, eso de querer entender cada una de las partículas del todo te jala, me latió este análisis y del que me contaste de la anarquia. Compleja, complejísima muchacha, por eso te huyen los hombres jejejejejejeje, pero no dudes que encontrarás al complemento que te hace falta, deberá ser alguien que este dispuesto a verte como un reto a diario por todas las preguntas que en tu cabeza se gestan como los bichitos en el agua estancada.
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