enero 09, 2009

Entendernos…

*:Alter - Focus:*

Nada es para siempre, es una afirmación que me ha acompañado desde los seis años y desde entonces, es el eco que me acompaña.

Es cotidiano que las respuestas las encuentre en momentos en que los cuestionamientos son más intensos y es sano ver que cuando las encuentro, reconfirmo que nada es tan sencillo, ni tan complicado, solamente es cuestión de pasos, momentos precisos para conformar nuestra historia.

Este fin de año recibí un regalo especial. Los libros siempre son como parte de las extensiones de mi cuerpo y los sueños de mi alma. Me regalaron dos de Alejandro Jodorowsky: Evangelios para sanar y Cabaret Místico, este último lo leí en poco tiempo, el segundo, me la he pasado refunfuñando con el autor.

Cuando tenga oportunidad de entrevistarlo, le diré unas cuantas de mis verdades, porque no estoy muy de acuerdo con las suyas. Pero como dice Nietzsche, la verdad-realidad es una mera interpretación, así que el debate que me he aventado en mis veladas con el Jodo, es intenso-interesante.

Cabaret Místico, resultó ser una ventana al sentimiento más profundo. Me recordó la forma en que se puede transitar por este mundillo con una actitud distinta. No tiene porque ser solamente positiva, cuando lo negativo es el equilibrio, ya saben los postulados metafísicos.

Encontré en el texto fragmentos que se quedarán marcados hasta el infinito, en la comparación que hace de los árboles con el lado emocional de los seres humanos. Es exquisita la forma como nos hace reconocer que desde el dolor, la tristeza, el pasado está la ruta de la superación.

“Un árbol no puede regenerar sus heridas: quedan abiertas para siempre, tan sólo logra ocultarlas bajo una capa protectora… somos capaces de no rechazar la herida, la aceptamos con su dolor hasta que, transformada en Conciencia nos permite aliviar la tristeza…”.

Me encanta lo concreto del chileno, no subestima las tragedias humanas, tampoco las solapa, siempre encuentra una ruta por la cuál trascender, el fin último de esta generación humana.

Un gran aliento para los nuevos días de historias iluminadas.

No lo olviden, hay puertas de entrada y también de salida, aunque se pierdan entre el laberinto de las circunstancias, es bueno voltear a las nubes para concentrar las energías y fluir viendo su reflejo en el charquito que ha mojado nuestros pasos.

No hay que creerse vencidos sin haber intentado todo, y este concepto es sempiterno, así que no hay excusas para no ser mejores, para no ser felices, para no entristecernos, para no sentir hasta el tuétano, para no creer que nos merecemos lo mejor, para no sentirnos vivos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

ese misticismo de creer es sorprendente en ti, tienes que infectarme de ello.