junio 10, 2008

Un nuevo orden...

*:Alter - Focus:*

Publicado en la Revista Cambio Querétaro
Mayo 2008


Por Ana Soria


“El hombre es por naturaleza enemigo del hombre.
(La) libertad demasiado grande y, en el lado contrario,por quienes reclaman demasiada autoridad, se hace difícil cruzar indemne ante las armas de ambos bandos”.

Thomas Hobbes


Los últimos acontecimientos en Querétaro, hablan de la necesidad de reformar no sólo leyes, sino prácticas comunes.

¿Quién tomará la batuta en esta responsabilidad que nos concierne a todos?.

¿Quién indica el orden de la sociedad?.

¿Qué lugar ocupamos en este plano?.

¿Quién lo define?.

Una y más preguntas pueden surgir en torno al orden, sin embargo, no existe una teoría en la que se encuentre la explicación y fórmula exacta para la configuración de la sociedad.

Los teóricos, dan una respuesta corta. Es el Estado quien indica a través de sus leyes, el actuar de un miembro de la sociedad, pero el tema es tan complejo que se convierte en un contenido para el debate entre políticos, ciudadanos y grandes pensadores.

El filósofo inglés, Tomás Hobbes, resulta práctico en su planteamiento. Para él, el Estado debe limitarse a cumplir con las leyes y a no estorbar. La cuestión es si ¿las reglas establecidas para la convivencia humana, son acordes a las necesidades?.

Del año pasado a este, México ha tenido transformaciones que agrandan los cuestionamientos, la incursión pública del narcotráfico, – no es que no existiera -, pero una vez mediática, se tiene la percepción de que la violencia ha aumentado.

Querétaro, no está exento, lo vivimos el año pasado con la detención de varios miembros de cárteles mexicanos, y en este, un hecho que ha sido punto de estudio, la intolerancia de al menos mil jóvenes, a un grupo de emos.

Un escenario que lleva también a cuestionarse si es necesario reformar las normas de convivencia.

Hobbes en su tiempo disertaba, “conócete a ti mismo, para él, esa era la base en donde se encontraban las respuestas al: qué, cómo, cuándo y donde, pues consideraba que “quien ha de gobernar a toda una nación, debe leer en sí mismo a la humanidad”.

Para recuperar al ser armónico

En los límites de la prevención del delito, el coordinador de la licenciatura en Criminología de la Universidad Autónoma de Querétaro, Omar Vielma Luna, hace un análisis del discurso oficial y de la percepción social, respecto a la violencia.

Ante la reconfiguración de la sociedad, a la que considera como “dispersa y fragmentada”, hace énfasis en la necesidad de atender las nuevas formas de organización que ha implicado el desarrollo de más clases sociales.

Por ende, nuevos códigos de organización, principalmente de los grupos minoritarios que son los que se han gestado recientemente, lo que remite a pensar en la creación de necesidades específicas.

“Estas configuraciones sociales, produce sujetos diferentes, con necesidades diferentes, con expectativas de vida diferentes y que a veces chocan con los discursos oficiales” apunta.

- ¿Las leyes y de las reglas sociales establecidas, cumplen todavía con la necesidades de esta diversidad en la sociedad? -.

“No, tienen que ir cambiando, en función de los diferentes niveles de organización, los valores universales deben de sostenerse. Hay particularidades para entrar al debate. Ejemplos, el aborto, la prostitución, los usos y costumbres de los indígenas, los menores infractores”.

En esa responsabilidad por procurar una sociedad armónica, atañe la responsabilidad a cada uno de los actores sociales, eximiendo al Estado como el único implicado. La atención la pone en el sector educativo.

Ahí, es donde se visualiza el desarrollo de agentes críticos, con capacidad para optar y colaborar mutuamente, más allá de la sociedad masificada, - pero individualista -, que considera se ha marcado en las generaciones actuales.

“Abatir la ignorancia, recuperar al sujeto crítico, que genera ideas, combatir la apatía tan generalizada que se difunde, la cultura del menor esfuerzo. ¿Y donde queda la colaboración?, la competencia se exalta en todos lados, hay que pasar sobre el otro, no importa sus necesidades”.

La violencia, un modelo aceptado

Las acciones violentas, son aceptadas por los individuos, cuando por ejemplo ven una película de esta índole, lo que permite perpetuar en la realidad los escenarios que a la larga dejan de sorprendernos.

Para el docente e investigador de la Facultad de Psicología de la UAQ, Luis Gregorio Iglesias Sahagún, no debe existir sorpresa, pues la violencia es un concepto en común para la mayoría.

“Vivimos en un mundo violento, el cine está lleno de películas violentas, el play station entonces, porque espantarnos si estamos sembrando eso, dejemos de querer estar encontrando las causas fuera de la sociedad y de la responsabilidad común, los responsables somos nosotros”.

Asimismo, expone que la violencia se refleja cuando se quiere ordenar por categoría, el lugar que se ocupa en el mundo, en calidad de colocar etiquetas.

“Los malos son los orientales, los morenitos, los negros los árabes, vivimos en un mundo de Walt Disney, que están montando los medios de comunicación, la cultura del entretenimiento, de buenos y malos”.

- ¿Desde su punto de vista cuáles serían las soluciones para revertir la violencia? -.

“La coerción es necesaria solamente cuando hay una extralimitación en la violencia, pero esa no es la solución, es controlar el problema. Hay que atender educación valores, no pensemos en predicar la buena moral, lo que tenemos que cambiar son las prácticas sociales”.

Gregorio Iglesias, empata con Omar Vielma, cuando afirma que la tendencia actual es la competencia con el otro sin consideración, sino con una óptica de rivalidad, lo que tiene como consecuencia, la descomposición social.

“Se está erosionado el vínculo social, estamos intoxicados, ¿cuál vínculo social?, ¿cuál solidaridad entre las sociedades?, hay un desentendimiento, ignorancia de los intereses comunes, de los espacios comunes”.

La familia

Sí, es en el seno familiar donde la violencia es gestada, por eso el cuidado que se otorgue a un infante, lo que reflejará a la sociedad una vez adulto, y es el Estado, el que deberá promover los espacios adecuados para su desenvolvimiento.

El vocero de la diócesis de Querétaro, el Padre José Morales Flores, por eso añade a Cambio Querétaro, que es por eso que son “las manos que mecen la cuna, las que mueven el mundo”.

Una afirmación que deja de análisis a los padres de familia, para mantener un cuidado adecuado de sus hijos, centrando su opinión en los jóvenes pues admite que hasta la Iglesia los ha olvidado.

Tal y como lo han reclamado los jóvenes – ante la falta de espacios de expresión -, lo cuál ha sido aceptado por algunas autoridades que después de las agresiones a emos, han dado como respuesta, programas y campañas de prevención.

“No le echemos la culpa a los papás, a los maestros. Iglesia, gobierno y sociedad, debemos tener en cuenta a los jóvenes y no nada más organizarles concursos de belleza, de deportes, vamos a que ellos se formen integralmente, este llamadito que hemos tenido es para no descuidar a nuestra juventud”.

Hablar de la justicia para cada individuo en la sociedad, es complejo, sobre todo cuando se ha analizado que cada día muta y requiere nuevas formas de convivencia, la coerción han advertido las autoridades y los analistas que no es la solución al problema de la violencia.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué bonito ser publicada, tienes que contarme qué se siente y cómo le hago.


Saludos!

Anónimo dijo...

Y perdón el doble comment pero acabo de leer lo de las caderas anchas y eso misma me pasa a mí, todo lo guardo ahí abajo,

y que ternura con tus papás cuando les dijiste que dormías con tres hombres ¡Pobrecitos! con su mirada cristalina

¡Te pasas!

Anónimo dijo...

Un nuevo orden, un nuevo sistema, una nueva vida, un nuevo pensamiento en las personas, un nuevo sentir, ya sé que estás pensando en todo lo nuevo que debe haber en este mundo, y que no pudiste poner en este reportaje, aunque del original de la revista que me mandaste, te lo recortaron gacho. Espero el de junio que me contaste, saludos madrileños, ya sé que me envías saludos de luz, inchi prima, te extraño mucho.