*:Alter - Focus:*
Este fin de semana enfermé de hartazgo, lo relaciono con ello, aunque en términos prácticos y médicos dicen que fue “una infección en el estómago”, pobre órgano de mi cuerpo que concentra todas las emociones de mi esqueleto.
Y entre la temperatura a solas, y entre mis sueños vagos e incongruentes a consecuencia, y entre el rescate de mi amiga Estrella y de mi familia, aunque sea de manera distante, me han dejado cuestionamientos por responder con acciones.
Cuando he hablado de irme, no implica forzosamente desaparecer del mapa de mis cercan@s, y tampoco quiere decir que no sea una posibilidad para pronto poder ir a ver a mis querid@s lejanos, pero en este momento, “marcharme”, es sinónimo de “dejar”.
Beber y fumar por lo pronto están descartados de la dieta de mi organismo, son tóxicos que para nada necesito, siempre lo he sabido, pero a veces uno es necio. Dejar ir, vuelve a ser un verbo compuesto que aplicaré en muchos casos, alejarme-perderme, lo será también en otros cuantos.
Los días laborales no han sido tan benevolentes, y lo lamento demasiado, porque es una de mis pasiones diarias, pese a ello, ahí sigo, y seguiré hasta el siguiente cansancio, porque como lo dije hace poco: “el día que no viva entre letras, me convertiré en autista”.
Sin querer, por la mañana saqué de una caja esquinada en mi nueva casa, los libros mágicos que acompañaron una larga parte de mi vida en caos, del que no he salido del todo, y ni siquiera tengo la intención de hacerlo.
Volveré a mis estudios de ciencias alternativas, no como profesión, ni siquiera como joby, simplemente por nutrimento personal de saber, de trascender, de entender, de disfrutar hacerme bolas con mis dudas, de las que al fin sé, que encontraré una respuesta.
“Mi caparazón”, me dice uno de mis mejores amigos, quizás… lo cierto es que lo incierto de la vida, me puede más, que la certeza de saber que ese es el escenario en el que me muevo ahora, y sino entendí el jalón de orejas de este fin de semana, entonces el daño que me cause en adelante, será únicamente responsabilidad mía.
Hace poco platicaba con un colegamigo, me preguntaba ¿quién realmente sabe lo que quiere ahora?, ambos coincidimos en que ninguno y que es una respuesta generaliza en muchas personas más, aunque en específico cada uno planteamos una certidumbre, y tras esa vamos, como sé de varios...
Este fin de semana enfermé de hartazgo, lo relaciono con ello, aunque en términos prácticos y médicos dicen que fue “una infección en el estómago”, pobre órgano de mi cuerpo que concentra todas las emociones de mi esqueleto.Y entre la temperatura a solas, y entre mis sueños vagos e incongruentes a consecuencia, y entre el rescate de mi amiga Estrella y de mi familia, aunque sea de manera distante, me han dejado cuestionamientos por responder con acciones.
Cuando he hablado de irme, no implica forzosamente desaparecer del mapa de mis cercan@s, y tampoco quiere decir que no sea una posibilidad para pronto poder ir a ver a mis querid@s lejanos, pero en este momento, “marcharme”, es sinónimo de “dejar”.
Beber y fumar por lo pronto están descartados de la dieta de mi organismo, son tóxicos que para nada necesito, siempre lo he sabido, pero a veces uno es necio. Dejar ir, vuelve a ser un verbo compuesto que aplicaré en muchos casos, alejarme-perderme, lo será también en otros cuantos.Los días laborales no han sido tan benevolentes, y lo lamento demasiado, porque es una de mis pasiones diarias, pese a ello, ahí sigo, y seguiré hasta el siguiente cansancio, porque como lo dije hace poco: “el día que no viva entre letras, me convertiré en autista”.
Sin querer, por la mañana saqué de una caja esquinada en mi nueva casa, los libros mágicos que acompañaron una larga parte de mi vida en caos, del que no he salido del todo, y ni siquiera tengo la intención de hacerlo.
Volveré a mis estudios de ciencias alternativas, no como profesión, ni siquiera como joby, simplemente por nutrimento personal de saber, de trascender, de entender, de disfrutar hacerme bolas con mis dudas, de las que al fin sé, que encontraré una respuesta.“Mi caparazón”, me dice uno de mis mejores amigos, quizás… lo cierto es que lo incierto de la vida, me puede más, que la certeza de saber que ese es el escenario en el que me muevo ahora, y sino entendí el jalón de orejas de este fin de semana, entonces el daño que me cause en adelante, será únicamente responsabilidad mía.
Hace poco platicaba con un colegamigo, me preguntaba ¿quién realmente sabe lo que quiere ahora?, ambos coincidimos en que ninguno y que es una respuesta generaliza en muchas personas más, aunque en específico cada uno planteamos una certidumbre, y tras esa vamos, como sé de varios...
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