abril 15, 2008

La última mirada de una tarde…

*:Alter - Focus:*

Una ventana que invita a escaparse de la realidad, los últimos fucilazos, con el viento en contra y los ecos sonoros de la naturaleza conjugando una melodía silvestre.

Mientras avanzaban los segundos, el escenario se transformaba como para un espectáculo planetario, las estrellas enormes, la totalidad de la vía láctea en su esplendor, la transición del tiempo, era como un mensaje poético a la vista.

Una fogata como calefacción, acompañó la charla nocturna con la quema de bombones y algunos embutidos. Risas, recuerdos, canciones y anécdotas por compartir, detrás, presencias que nunca pudimos identificar.


Sonidos que se escapan a nuestra memoria cuando vivimos en la estresante ciudad, y de pronto, alertan la tranquilidad de los sueños, pero una vez asimilados, no se puede hacer otra cosa, más que disfrutarlos.

Aullidos, respiros cerca de las casas de campaña, ¿qué era?, ¿quién era?, pueden ser cuestionamientos dignos para Juan Matus, indio yaki, diría el prestigiado Carlos Castaneda…, pero incluso podría afirmar que éstos, se los hace cualquiera.

Fotos: Ana Soria

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Extraño bastante esos campamentos en el rancho de mi abuelo. Hace 25 años, ir para allá se sentia una aventura cercana a salir al monte. Sin embargo, ahora, el rancho está invadido de industrias que no solo callan a la naturaleza sino que la contaminan a diario, llenándola de suciedad y olores y gente. Que rico disfrutar de eso, que delicia poder convivir con la naturaleza.
Saludos.

Soy un mercenario dijo...

Una sola vez he estado así como comentas, y me di cuenta de lo distante de esos días, ojala las próximas vacaciones encuentre un poquito de lo que te ha llevado a escribir este post.

Saludos desde la trinchera

Anónimo dijo...

Lástima que no estuve ahí, ya me hubieras presentado a tus amigas. El tío consentido debe haber estado de plácemes contigo allá, seguro cuando llegaste te dijo ¡ya llegó la alegría de la casa!. Las fotos están poca madre. Y la escritura, poética.