agosto 24, 2006

La Música hace química en nuestras venas...

*:Alter - Focus:*

La música desde siempre ha sido el camino para plasmar desde los sentimientos un mensaje para los “otros”, pero, si se parte de la razón, la música puede ser entendida desde un enfoque físico y mental desde donde se pueden estudiar las reacciones que el cuerpo tiene ante determinados sonidos.

Helmholtz y Sir James Jeans, fueron los primeros científicos desmenuzar el comportamiento de las personas cuando escuchaban música y en cuestionarse acerca de la armonía y variedad de los tonos. Los estudios que realizaron, los remitieron a focos exclusivamente electrónicos.

Los aparatos electrónicos han facilitado la creación de múltiples “efectos” rítmicos que – por cierto – difícilmente podrían realizarse con un instrumento. De ahí que se haga uso de los tornamesas y programas para crear música en computadoras.

Desde el enfoque científico se puede analizar la elección de notas por parte de los creadores o recontextualizadores de la música y medir los efectos físicos y mentales del oyente, que se ven afectados en la variación del ritmo cardiaco en un aspecto cuantitativo y a un nivel cualitativo, las reacciones que presentan ante determinados sonidos.

La música rápida y alegre como el “psyco” (haciendo referencia a la música electrónica) aumenta el pulso en un 22 por ciento, en tanto que la respiración oscila en un 50 por ciento, más - menos, a diferencia del "ambient” en donde los anteriores actúan más lentos y armoniosos, provocando un efecto de relajación.

Para entender lo anterior, vale precisar que de 75 – 80 pulsaciones por minuto, son el parámetro neutral que ejerce menores efectos en los aspectos bio – orgánicos de una persona adulta, en tanto que un adolescente, tiene un ritmo más intenso y acelerado llegando hasta cien pulsaciones por minuto, de acuerdo con los argumentos médicos.

De acuerdo a la teoría de la “audición cromática”, la música también está relacionada con los colores, y es que de acuerdo a los psicólogos expertos en la materia, los seres humanos cuando escuchan una composición generan en el “inconsciente” una sucesión ininterrumpida de imágenes, sensaciones de tacto, gusto y olfato, movimientos y colores. Es por ello que los compositores “inteligentes” han tomado éstos estudios como una base elemental para sus creaciones musicales y dotar con ritmos persuasivos a los escuchas.

1 comentario:

Gerardo de Jesús Monroy dijo...

Si no hubiera música, vivir sería un error. Algo así decía Nietzsche.