agosto 01, 2006

Caos y orden...

*:Alter - Focus:*

* Posición de cuerpos. El caos no es sólo dolor, el caos puede ser un confort elegido, donde habita lo inteligible, lo no percibido, la totalidad rugosa de formas no descubiertas. El orden puede ser una posición de los cuerpos, un desplazamiento gozoso que trace los mapas personales de las rutinas. El placer puede soñar órdenes nuevos, que danzan ese caos nombrado por una mirada que ataca la virginidad de formas, definidas por no saber cómo gozarlas. El ojo mareado habla de caos para olvidar su confusión y miedo a vivir en un mundo impredecible.

* Emoción de sentidos. El caos es lo imprevisible, lo que nos sorprende de brazos abiertos y boca en exclamación muda. El orden es lo que llega con apariencia de continuidad, con la certeza de lo que se sabe cómo es y cómo se comporta. Cualquier día lloverá de abajo hacia arriba y deberemos guardar los lentes salpicados por el caos, sonriente de felicidad en las miradas impactadas por el brillo de lo nuevo. El orden es lo previsible. No emociona.

* Placer de músculos. No hay un solo orden. Tampoco un solo caos. Los ascetas de la tribu traen las definiciones para que todos sepan caminar. Los pasos están dirigidos desde la salida del vientre materno. Pero el caminar puede regalar un desorden sano o un caos purificante, un orden personal que se vista con las ropas que los escribas diseñaron como propia del caos. Nacer es enfrentar mapas antiguos y ajenos. Los nuevos los dibuja el cuerpo: cada músculo sabe lo que siente como vital y lo que vive como dolor para su naturaleza. El placer escribe con tinta noble sobre la piel. Los hábitos que dan goce se fijan como órdenes absolutos para ese cuerpo. No importa que otros ubiquen esas rutinas en su museo personal de lo caótico.


* Percepción de almas. El caos es una virginidad de formas danzantes. Los ojos de la mente y el alma arman grupos de entes (orden-caos, bien-mal, felicidad-tristeza) enfrentados en un baile quieto de dos que no quieren mirarse. "No hay hechos morales sino interpretaciones morales de hechos", dijo filoso Nietszche. Tampoco hay conductas caóticas. Mejor pensar o sentir que hay interpretaciones caóticas de conductas. Hay caos y órdenes que desconocemos, con leyes que superan nuestra percepción de pequeños miembros de una tribu que no danza sus misterios.

* Necesidad de palpitaciones. El placer crea órdenes nuevos, enfrenta con alegría el caos. Dos cuerpos que se entregan al encuentro pueden hallar órdenes vitales que les pertenezcan. Cada ser puede aislarse en su orden o hasta compartir su caos. Dos seres pueden construir sus hábitos cuando saben palpitar órdenes que nazcan de la necesidad de repetir lo que les hace bien.


* Rituales de aliento. El orden puede ser una posición de dos cuerpos, el caos también. Los rituales placenteros alientan en su reiteración la repetición de conductas que escribieron otros que sabían de las formas de goce que pueden brotar de cuerpos únicos, irrepetibles, que saben atravesarse y compartir su desmesura.

* Unidad de contacto. Dos seres unidos no son dos, son un otro que surge del contacto. El placer es nacimiento, el dolor es muerte. La angustia hace regresar al número dos, pero puede multiplicar al infinito la cantidad de seres: uno puede sentirse miles de seres girando juntos en el caos de la tristeza. El placer solidifica, gusta de la masa unificada de sensaciones de vida. La unidad es goce de contacto real.


* Gozo de cuerpos. El placer necesita de la presencia del caos. Tiene que jugar con él, tiene que regalarle elogios para que exista una sorpresa cotidiana. Gotas de caos para embellecer órdenes creados por cuerpos que gozan. Los hábitos de placer desatan sentidos nuevos en las rutinas, alimentan órdenes en movimiento que mudan el rostro de las rutinas.

* Juego de risas. El caos puede ser una posición de los cuerpos, una cadena mutante de hábitos repetidos nunca de la misma forma. El orden también. Ambos se desplazan en un juego risueño donde sus formas se entregan a un hábito de lo blando, de lo que puede expandirse para no fracturarse y perderse en una rutina de lo seco, frío y estático. Mejor lubricar los hábitos y entregarse al encuentro de lo nuevo, que se mueve, imparable, en la vastedad húmeda y caliente, donde todo nace.


Diego Oscar Ramos

1 comentario:

Diego Oscar Ramos dijo...

Hola. Con gran sorpresa me he encontrado con tu blog. Escribi ese texto sobre el caos y el orden inicialmente arriba de un pequeño barco en Bahía y luego lo retoqué unos pocos años después en Buenos Aires. Significo muchas cosas hoy significa otras. Me dio curiosidad verlo aqui y saber que ha circulado por el mundo, seguramente con significados que ni yo sé cuales serán en lo emocional para que lo hayas puesto. Te mando un abrazo virtual desde Buenos Aires. Un colega periodista. Saludos.

Diego Oscar Ramos