febrero 21, 2006

¿Quien no se ha refugiado en un túnel?...

*:Alter - Focus:*

Salgo del periódico con 15 minutos para caminar tranquilamente por la urbe hacia el cineteatro Rosalío Solano. En una transición, veo, huelo y siento escenarios que no me gustan: niños trabajando en los cruceros con sus caritas sucias y el estómago vacío, el pitar de los autos a manos de personas impacientes y enojadas, las calles llenas de rostros inconformes con olor a resignación y dolor... llego a mi destino y me encuentro con una historia parecida a la vivida hace 15 minutos. "Kontrol" es una producción húngara del 2004, de las mejores cintas que he visto por lo menos en este año. ¡Recomendable, muy recomendable!... En la narrativa del Director Nimród Antal, "Kontroll" dibuja el mundo subterráneo y oscuro en el metro en Europa. Se muestra a una sociedad heterogénea que deambula en las entrañas de una ciudad hiperactiva y cambiante. Bulcsú, un joven cansado de la frivolidad de exterior - en la convivencia cotidiana - recorre los recovecos por donde el gusano metálico rueda, sin saber el rumbo al que va. Él, trabaja - encubierto - como inspector de boletos. Hace varios meses que no ha vuelto a ver la luz del día. Los andenes, rieles y túneles constituyen su único universo. Quizás Bulcsú, no sea el único ser en este espacio que está cansado de la vida. Tal vez otros más en la trama lo compartan y deciden lanzarse a las vías para concluir con esa agonía, o tal vez el director juega un poco con la mente, psicología y secuencia en la historia para confundir a los receptores visuales, ya que habla de "un posible" asesino en serie que avienta a las víctimas a la muerte, sin embargo, las cámaras de registro, no capturan la imagen "del hombre alto y robusto que viste de negro". Además del suspenso, incongruencia y crueldad de los personajes, la secuencia manifiesta la conducta de violentar las reglas, como entrar al metro sin haber pagado el boleto y ser perseguidos por los inspectores, aunque al final, los infractore se salen con la suya y viajan si haber gastado una moneda. La música electrónica de Neo, colorea los escenarios llenos de oscuros y sombras, seres con ojeras y rostros cansados, algunos colores vivos y unas sonrisas entre la multitud que respira con rapidez. Esta ópera prima hipnótica y de opaca comicidad, fue un éxito en toda Europa.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

se ve interesante haber si la encuentro por ahi. saludos

Branch dijo...

Buena reseña, picas curiosidad.

Saludos!