Fractales líquidos, en cascada brotan de un lagrimal lastimado a punto de bloquearse con la existencia polvosa de recuerdos deshidratantes. La vista está dormida, suspira en reposo. La mente activa a punto de ser resquebrajada y comida por el orbe destructor. Se fue el corazón y quedó el seño amargo que se difuminará bajo tierra.
1 comentario:
que triste pero cierto poema
abrazo!
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