octubre 08, 2005

Contrastes...

*:Alter - Focus:*

Mientras caminaba por las calles barrocas del primer cuadro con ruta a la librería para comprar "Rayuela" - que por cierto no encontré - pude sentir la tranquilidad de una ciudad que crece a pasos exorbitantes en los últimos años. La capital queretana siempre me ha parecido un escenario lleno de muchos contrastes, la versión oficial es que se encuentra dentro de los tres primeros municipios con mejor calidad de vida para sus habitantes, lo cual se me hace exagerado pero ni quien los haga salir de su alucine. En mi andar por este libro, me pude encontrar a la élite transitando en su autos último modelo, vi pasar en varias ocasiones dos de los autos - Audi A4 y Mini cuper - que anhelo en mis sueños de "niña rica", pero como soy "niña pobre" jajaja pues solo los veo. El centro histórico se presta mucho para caminar sobre los sonrojados adoquines que me hacen escuchar el trotar de los caballos, en la ápoca cuando por sus calles andaban los conspiradores que dieron paso al movimiento indenpendentista de México. Plaza de Armas me instala con un vestido largo y ampón, lo único que ahí ha cambiado son los restaurantes que viven al compas del choque de cubiertos, platos vazos y los murmullos de los clientes, además de los aromas de la comida típica. Desde antaño, a sus alrededores se instalan comerciantes que viene de las comunidades indígenas a vender sus creaciones de arte - aunque muchos no lo valoren - "las Marías" como se les conoce en el vulgo, siempre rodeadas de colores vivos y sin sabores, me encantan sus miradas que hablan sin hablar y sus atuendo autócnonos, lo que más les admiro a esas mujeres es que son muy luchonas y trabajadoras, siempre bordando y cargando al chamaco en sus espaldas, siempre buscando superarse a pesar de que los gobernantes prefieren obviar su existencia y siguen creyendo que vivimos en una ciudad "primer mundista". En casi media hora de recorrido pude contar a más de 10 personas clínicamente enfermas mentales, caminan entre la gente con su aroma y atuendo característico - desaliñados y sucios - nadie se preocupa por ellos, ni de ellos, la bolita de a quien le compete la responsabilidad de atenderlos va de un lado a otro, mientras esta población se aincrementa en la ciudad. De alguna manera son un riesgo, no se sabe en que momento les de un ataque esquizoide y ataquen a "alguien"; justamente en eso pensaba cuando regresaba de mi triste búsqueda de "Rayuela" justo a tomar mi camioncito para ir a casa, cuando uno de los tantos "loquitos" se me atraviesa en plena avenida, para mi mala suerte casi no había gente y me dijo "¡NO PASAS!", mmm, me espató mucho, así que preferí no enfrentarlo; a mi costado izquierdo tenía las oficinas de una agencia de la PGJ a donde fui para reportar el incidente que pudiera ser un caso grave para otra persona. Al entrar, dos "señoritas" una comiendo pepinos con chile y la otra pintándose las uñas de rojo - ¿quien se pinta las uñas de rojos en estos tiempos? - me voltearon a ver como no queriendo escuchar, pero como ciudadana fui a hacer una "denuncia informal", solo dar parte para que mandaran a alguien a vigilar, porque como no hay un psiquiátrico, no podían llevarse al joven de los ojos azules, con rastas castañas, barba enredada y piel oscura por la mugre acumulada por no se cuantos meses... el caso es que les dije lo que me había pasado - que el tipo no me dejaba pasar - típica burocracia, ¿saben que fue lo que me dijeron?, "ahí está el teléfono público, llame al 060 para que lo reporte"... las ví con ojos de "¡JIJAS DEL MAÍZ, para que CARAJOS están aquí entonces?"... para que les remordiera la consciencia, les dije: "llamaré desde mi celular, pero si a alguien le pasa algo ustedes también serán responsables"... ni se inmutaron las tontas, siguieron pintandose las uñas y comiendo pepinos con chile. Cuando salí el tipo ya no estaba y pude pasar... mmm, son de las cosas malas que tenemos por acá a pesar de que "ELLOS" no lo digan.

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