junio 26, 2005

El juego de la política entre los políticos...

*:Alter - Focus:*



El juego que no se gana, se negocia...

Todos los días los habitantes de este planeta hacemos política cuando participamos en los eventos que tienen que ver con los asuntos de nuestra familia, colonia, municipio, estado, país, y el mundo.

Pero a diferencia de la que se juega en las estructuras del poder gubernamental, las reglas son diferentes, la participación de los funcionarios es incluso a veces turbia, a comparación del concenso que si se obtiene de la sociedad.

Y es que participar en la vida de la élite política, tiene un mecanismo y un costo diferente, regularmente los que están ahí es porque tienen la capacidad de dirección de un pueblo y de vigilar por sus intereses.

A pesar de que a primera vista se pueda observar a un equipo de trabajo que labora en bloque para la realización de un proyecto de gobierno, al interior hay una fractura y por tanto grupos confrontados que lucharán por mantenerse en la dirección, buscando el aniquilamiento del grupo oponente.

El juego de la política entre los políticos hasta eso es discreto en su momento, pero al final las explosiones son inevitables, de ahí que en las estructuras se presenten cambios repentinos con el argumento de seguir avanzando en la busqueda de "el bien común".

En la política de los políticos, los amigos se olvidan, los intereses van por delante, algunas veces aunque no lo admitan, esa busqueda por el poder los lleva a perder el rumbo y ha no sentirse identificados con el juego al que dicen controlar.

No justifico el actuar de algunos de nuestros dirigentes porque sería como negar las letras anteriores, lo que sé es que estar dentro de ese ambiente es bastante oscuro y lleno de obstáculos y pruebas por pasar para mantenerse.

Además prevalece un escenario de desconfianza, "hay que tratar de cubrir los más posible a los funcionarios" he llegado a escuchar a los que cubren sus espaldas, es decir, que hasta su autenticidad se pierde.


Ellos creen que tienen el poder,
pero el poder mismo
deambula entre todas las manos
y los enloquece
porque no les pertenece completamente.
Pasan el tiempo
realizando movimientos de ajedréz,
al azar porque nadie
sabe la realidad del final del juego.-

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