julio 19, 2006

Los militares me estresan...

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Acostumbrada a caminar por las calles y casi todos los lugares que visito, este día me llevé la sorpresa de mi vida, considerando que es la primera vez que entro sola a la zona militar de mi ciudad para hacerle una entrevista al General a cargo, me tope con un enrejado verde y detrás a un “soldado” que cuestionaba mi presencia frente a la puerta que resguardaba, entonces me identifiqué – cosa que no hago por lo regular – y le dije que tenía una cita para hacer mi trabajo, entonces lo corroboró y me dejó pasar, pero primero tuve que registrarme y dejar una identificación.

Luego, un oficial me acompañó hasta el cuartel general, sólo me daba indicaciones no verbales, situación que me hizo sentir indigna de una sola atención directa, de hecho, no me atrevía a voltear a verlo – cosa que no me pasa -, pero no me podía quedar con la duda de ver quien era, y entonces cuando lo miré, me di cuenta de que su vista permanecía fija hacia el camino de destino, siempre erguido, y saludando con un toque de su mano en la frente, a sus superiores que pasaban por ahí, sus botas lustrosas caminaban firmes. Me dejó dos escalones antes de la entrada y bueno, libremente “iba a pasarme”, pero de repente me bloqueo otro oficial de frente y con la pregunta “¿a dónde va?”, volví a dar la justificación inicial – debí haberla grabado y ponerle el audio jajaja - y entonces hubo otro protocolo entre los militares vía telefónica antes de dejarme pasar hasta la oficina principal.



10 minutos después de rondar por la sala de espera donde tiene expuestas armas y fotografías de Generales y sentir las miradas que extrañadas veían – me supongo – a una mujer por ahí, por fin pude entrar, a mi paso llegué a otra sala en donde todos trabajaban como en la guerra – apresurados, llenos de papeles y sin quitar su atención de esa labor – por lo que no contestaron a mi saludo, a esa hora por el estrés que comenzó a invadirme por tal situación de hermetismo, ya no sabía si eran días o tardes.

Llegué a la oficina del General y entonces comencé con mis cuestionamientos, sólo veía que con cada uno, sus ojos se abrían más y más, me supongo que porque no quería responderme, pero no dejé que me intimidara su atuendo verde camuflajeado y su dureza y frialdad en el rostro, lo vi siempre de frente, aunque no pude evitar ser yo, sonreír y hacer comentarios y preguntas fuera del tono formal, se me olvidaba que dentro del enrejado verde, todo es seriedad que no creo tolerar por mucho tiempo, así que él se quedaba pasmado sin hacer más expresión que la de sus ojos y la gesticulación cuando respondía.

Cuando me acompañó otro oficial a la salida, le dije que me abrumaba su disciplina y en la mente también dije “y su forma tan cuadrada de ser”, y creo que no le gustó nada jajaja, así que ya mejor escruté a mi alrededor en verde… Total, tuve lo necesario para hacer la nota correspondiente. Cuando pise el asfalto fuera del campo militar, sentí que respiraba fluidamente y que mis alas de mariposa histérica se extendieron nuevamente para volar hacia donde me venía en gana y reírme libremente de todo lo que me pareciera gracioso… cuando llegué a la redacción del periódico y les conté, la experiencia les causó mucha risa a mis jefes y mis compañeros de la empresa, al menos eso me alivió más el día.

julio 18, 2006

Psicología de la Guerra…

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La guerra puede ser considerada como "una especie de neurosis colectiva" o como "una tentativa para descargar periódicamente el exceso de impulsos libidinosos reprimidos". Ambas interpretaciones presuponen que la represión tiene un doble significado, puesto que es al mismo tiempo fuente y efecto de la civilización, según el análisis de Freud.

Pero además hace la precisión de que la conciencia es el resultado del renunciamiento intelectual y que ésta solicita nuevas renunciaciones, y así se forma un círculo vicioso que conduce a la humanidad al sufrimiento, en vez de un aprovechamiento de la cultura y civilización.


Freud escribe con pesimismo que es justamente la civilización, culpable de gran parte de miseria del hombre, y que prácticamente habría más felicidad regresando a las condiciones primitivas.

Plotinus creía que “el amor insatisfecho se trueca en rabia”, tanto él, como Freud coincidieron en que la guerra no significa la ausencia, sino más bien la privación del amor.

Para la psicología práctica, la guerra es un período en el que la vida humana es completamente revolucionada. Las relaciones morales, legales, económicas, sociales y hasta materiales son alteradas de acuerdo con las nuevas necesidades. Hábitos, afectos y credos son rotos. Y que durante el periodo que dura, la gente debe repetir el proceso de su aprendizaje infantil de cómo adecuarse al escenario de ese momento.


El cambio se torna más difícil en los países democráticos, especialmente en aquellos cuyo nivel de vida es elevado y confortable. La necesidad y la desesperación, según una antigua ley psicológica, impulsan al pueblo a luchar; la autosatisfacción, el “confort” y el lujo lo hacen conservador y pacífico.


El psiquiatra, tiene la visión de que la guerra es reacción colectiva anormal que conduce a la substitución de las formas sociales avanzadas de conducta por otras más primitivas. Todo el progreso de la mente humana ha sido obtenido subordinando la fuerza a la razón, la opresión a la libertad, el instinto a la ética. Nadie se puede sentir libre hasta que adquiere el control de sus deseos corporales; a través de toda la historia humana, el Derecho de la Fuerza ha sido lentamente reemplazado por la Fuerza del Derecho.

En la guerra, la violencia, la fuerza mecánica y hasta la brutalidad, prevalecen sobre la persuasión y la razón. Lo mismo ocurre en la locura. Como consecuencia, los psiquiatras, si fueran simples observadores profesionales, contemplarían la guerra como una psicosis nacional que afecta la mente colectiva.

julio 17, 2006

Uuuurge a la sociedad tener certeza de quien demonios ganó…

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Miles de personas este domingo durante una marcha-mitin en el Zócalo del Distrito federal, urgieron legitimar la elección presidencial de México, aunque al ser una movilización de simpatizantes del candidato de la Alianza por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, se espera que sea resultado a su favor, pero al haberse judicializado este proceso electoral, ahora está en manos del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación definirlo y es evidente que el voto de los ciudadanos de poco sirvió.
Aún no se vence el plazo para que se emita la resolución correspondiente por parte de este órgano judicial, y AMLO ha convocado a la tercera asamblea informativa el próximo 30 de julio, esta fue la única información adicional que mostró en su discurso ante miles de mexicanos que se congregaron en la explanada y calles aledañas al Zócalo, lo demás es básicamente lo mismo, la solicitud del “conteo voto por voto, casilla por casilla” y la continuidad de la lucha “contra el fraude electoral”.

No sé que tan benéfico sea el hecho de convocar en un corto tiempo a sus simpatizantes y de no mostrar algo más en su discurso, hasta cierto punto se nota un desgaste en el objetivo – que me remite al sub Marcos -, quizás esperar es mucho para él, pues el domingo dijo que no ha dormido en varias noches, sin embargo, es natural en los seres humanos que cuando escuchamos “más de lo mismo” terminamos hartos, y creo que esa tendencia puede superar al enojo que ahora tenemos por la incertidumbre en este escenario.

Las movilizaciones que se han llevado a cabo durante 14 días – después del 2 de julio – han sido de resistencia a los resultados de la elección presidencial, y aunque han sido pacíficas, sí han causado un desajuste social – ya saben el tráfico, la limpieza en las calles, entre otras cosas – pero al fin y al cabo son un derecho de los ciudadanos.

Aún así, el domingo, sobrevolaban la plancha del primer cuadro del centro de la gran metrópoli tres helicópteros, había vigilancia en la azotea de Palacio de Gobierno por parte de militares, y entre los ciudadanos elementos del Estado Mayor Presidencial, que me hizo recordar la película “rojo amanecer”, donde se da a entender lo que sucedió el día de la matanza en Tlatelolco, muy cerca de donde estaba parada observando a los ojos que nos miraban desde el cielo, pero no, no pasó nada.
Si pasó lo común en este tipo de movilizaciones, no faltaron los “acarreados” – aunque no lo admitan -, se nota cuando alguien está interesado en defender una causa, y también cuando alguien por salir de su contexto inmediato accede al apoyo, pero está más preocupado por comer, platicar, descansar o conocer la ciudad. Los interesados apasionados incluso dejaron salir al viento unas cuantas lágrimas mientras con el puño arriba y al frente cantaron con fuerza el Himno Nacional.
No sé que vaya a pasar en México después del 6 de septiembre cuando el TEPJF resuelva esta incertidumbre, lo que siento ahora es que se me ha escapado de los poros ese cariño que guardaba por el país en el que nací, porque lo siento tan desubicado, tan falto prosperidad que no veo futuro para mí en él, ojalá que esta realidad que planteo para mí, no sea para los demás.

julio 13, 2006

Me voy de ti...

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Confluye la luz y las tinieblas en medio de mi existencia, nada me hará daño ahora que hice conciente la realidad, luego de bajar de la escena del último libreto donde te contaba conmigo. Me aparto, me alejo y me extingo como la gasolina al encender un fósforo, me evaporo antes de caer al vacío. Vuelvo a mí, sin ti, como el caracol que se esconde en su caparazón, como las flores que duermen con la luz nocturna, como la oruga que pronto me convertirá en mariposa para volar lejos, muy lejos, sin mi corazón imperfecto, porque te lo dejaré en el muelle para que lo avientes al pantano y se deshaga para dejar de sentir que me dueles, cuando mientras respiras otro aroma, no te percatas de ello...

Por unas copas de vino, extiendió los brazos por perdón...

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El arrepentimiento de haber degustado unas cuantas copas durante la noche que se evaporaron hasta el amanecer. Jurar ante un Dios que se convertirá en abstemio, que cambiará, lleva años diciendo lo mismo, pero las botellas de vino se extienden hacia él como abrazos cálidos para una noche helada. Se deja llevar pensando que será sólo un trago y tras el primero los que sean necesarios, hasta la última gota... La señora de los tamales en la esquina, le observa incrédula y con una sonrisa sarcástica, se mofa de que esa promesa de todos los alcohólicos es incumplible - su esposo lo ha dicho siempre, pero no lo ha hecho -.

Esta es una historia ficticia que talle en la memoria cuando ví a este hombre sentado en las escaleras de la iglesia que está cerca de mi casa, iba saliendo despavorida - como es costumbre - a trabajar, pero esos brazos extendido y las lágrimas en su rostro me captaron, me quedé parada casi a media Avenida, me di cuenta porque comencé a escuchar los claxon de los autos que iban a arrollarme sin que me percatara... luego vi lo que rodeaba la escena, no era la única que lo observaba.

julio 12, 2006

Un gen con el que se cree en un Dios...

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Luego de haber comparado más de 2.000 muestras de ADN, el genetista molecular, Dean Hamer, llegó a la conclusión de que la capacidad de una persona para creer en Dios está relacionada con la química cerebral.

Como es obvio, este hallazgo ha sido criticado por los líderes clericales, quienes cuestionan la veracidad de la existencia de un “gen de Dios” y dicen que la investigación mina uno de los principios fundamentales de la fe – que la iluminación espiritual se alcanza a través de la divina tranformación y no gracias a los impulsos eléctricos cerebrales -.

Dean Hamer, director de la Unidad de Regulación de la Estructura Genética en el Instituto Nacional para el Cáncer, ubicado en Bethesda, pidió a unos voluntarios que le respondieran a 226 preguntas para determinar el nivel de espiritualidad con el que se sentían conectados al universo.

Cuanto mas alta era la puntuación, mayor era la habilidad de esa persona para creer en una gran fuerza espiritual, Hamer encontró que en estas personas, la probabilidad de compartir el gen VMAT2 también era mayor.

Los estudios en gemelos demostraron que aquellos con este gen, un transportador vesicular de monoaminas que regula el flujo de elementos químicos que alteran el humor en el cerebro, tenían mayores probabilidades de desarrollar creencias religiosas. También encontró que las personas que se crecen en un ambiente religioso, poco efecto les causa a sus verdaderas creencias.

Hamer, quien en 1993 afirmó haber identificado una secuencia de ADN relacionada con la homosexualidad masculina, comentó que la existencia del “gen religioso” explicaba por qué algunas personas tienen mayor aptitud para lo espiritual que otras.

“Buda, Mahoma y Jesús compartían todos una serie de experiencia místicas, o alteraciones en la consciencia, y por ello probablemente portaban este gen”, comentó. “Esto significa que la tendencia hacia lo espiritual es parte de la configuración genética. Esto no es algo que pase estrictamente de padres a hijos. Podría saltarse una generación, es como la inteligencia”.

Sus hallazgos, publicados en el libro “El gen de Dios: cómo la fé se configura en nuestros genes”, están siendo recibidos con gran escepticismo por mucha gente de la jerarquía religiosa. No obstante, insistió, en que su investigación no se opone a la creencia en Dios.

“Las personas religiosas pueden señalar la existencia del gen de Dios como un signo más del ingenio del creador, una forma inteligente de ayudar a los humanos a reconocer y abrazar su presencia divina.”

julio 10, 2006

El problema de Sócrates...

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Los más sabios de todas las épocas, han pensado siempre que la vida "no vale nada"... Siempre y en todas partes se ha oído de su boca el mismo acento: un acento cargado de duda, de melancolía, de cansancio de vivir, de oposición a la vida. Incluso, Sócrates dijo a la hora de su muerte: "La vida no es más que una larga enfermedad; le debo un gallo a Esculapio por haberme curado". Hasta Sócrates estaba harto de vivir.

¿Qué prueba esto?, ¿qué indica?. En otros tiempos se había dicho (como así han hecho y bien alto nuestros pesimistas, los primeros). En todo caso, esto tiene que tener algo de verdad: “El consenso de los sabios constituye una prueba de verdad". ¿Seguiremos hablando hoy así?; ¿nos está permitido hablar así?. "En todo caso, esto tiene que tener algo de enfermedad", esta es la respuesta que damos nosotros: habría que empezar por examinar de cerca a los más sabios de todas las épocas. ¿Será que ninguno de ellos se sostenía ya sobre las piernas?; ¿será que estaban viejos, que se tambaleaban, que eran unos decadentes?, ¿será que la sabiduría aparece en la tierra como un cuervo a quien le entusiasma el más ligero olor a carroña?.



F. Nietzsche
"Cómo se filosofa a martillazos".

¿De dónde salió la luna?...

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Regularmente, aprendemos en la educación básica el origen del hombre en la Tierra, y como es que ésta se formó en el espacio donde flotamos todos los días sin caer, y sin sentir cuando estamos de cabeza. Los seres nocturnos - o con insomnio -, somos atraídos por el brillo de la Luna, y creo que no siempre se nos explica de donde se gestó el astro de queso, que nos alimenta el alma.

Existen diferentes teorías acerca de la su creación. Una de ellas es la de "la escisión", que tiene como hipótesis que la luna fue desgajada de la Tierra en algún momento de nuestro pasado geológico. Esto explicaría por que tiene una composición distinta a la de la Tierra: Fue creada a partir de e materiales terrestres después de que hubiera tenido lugar la diferenciación.


La teoría de "la captura" explica que la Luna fue creada en alguna otra parte del sistema solar y atraída por la Tierra. De acuerdo a este enfoque, puede ser distintaluna y ésta a su vez mantiene en equilibrio la composición de esos objetos, pero tropieza con problemas cuando intenta explicar los detalles de la captura, considerando que es el sol el que mantiene atrae a la a nuestro globo.

La teoría de "la gran salpicadura", plantea que un meteorito gigante golpeó la Tierra poco después de que ésta se formara, pero después de que la mayor parte de los materiales pesados se hubieran hundido en su centro, se formó una gran cantidad de materia de la capas superiores que salpicó hacia afuera, lo que la situó en órbita, y esta materia acabó formando el cuerpo que conocemos como Luna.

Así como el origen de la tierra y el resto de los planetas, no tenemos la certeza de lo que en realidad ocurrió, ni lo que pudiera ocurrir, ahora o después... vaya que si somos la era del caos.

julio 09, 2006

Sonríe...

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La "sonrisa", fisiológicamente tiene que ver con el movimiento de la boca y otras partes del rostro que demuestran alegría. La "risa" es una expresión de una emoción debida a diversos elementos intelectuales y afectivos, se muestra principalmente en una serie de aspiraciones más o menos ruidosas, dependiendo en gran parte de las contracciones del diafragma y acompañadas de contracciones involuntarias de los músculos faciales y resonancia de la faringe y el velo del paladar. Es provocada por algo que mueve el ánimo, en virtud de su carácter jocoso, ridículo o placentero. Aparte de las causas morales que la excitan, la risa puede reconocer como origen simples reflejos.

julio 08, 2006

El cuerpo siniestro de la fotografía periodística roja...

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Hace un par de semanas que en Querétaro, hubo un accidente lamentable - como debe haberlos en varios lugares de este bloque de tierra con agua y oxígeno -, un "hombre", que cruzó una de las vías rápidas de la capital, fue arrollado por un auto y tras del primero, sobre su cuerpo pasaron varios más, cuando me lo contaron, pensé solamente que había muerto, y desee que hubiese sido instantáneamente.

En realidad, preferí no imaginar como quedó... pero cuando vi una de las tantas fotografías quedé impactada. Una mano desprendida en el asfalto y enseguida pedí no ver más ese miembro del cuerpo, aunque me contó el Robert - fotógrafo del periódico - que en realidad su cuerpo estaba desmembrado sobre el asfalto. Sólo pude cerrar los ojos con presión y buscar en el cuadro de imágenes que se me presentaban como diapositivas mentales, otras que no olieran a muerte.

Mis respetos para los fotógrafos de nota roja, no es nada fácil, a menos que te acostumbres. Recuerdo ahora la vez que hice un foto reportaje de un mercado, mientras fotografiaba - en una carnicería - la cabeza de un cerdo colgada con la lengua de lado y afuera en signo de tortura, casi me desmayo.

Hoy mientras navegaba en este ciberespacio, me encontré esta fotografía de un del soldado que fue herido por la bomba atómica en la segunda guerra mundial, y aunque he vuelto a presionar los ojos, me doy cuenta del arte que es incluso la fotografía "siniestra", conjugada con la luz y la sombra, permite penetrar en los recovecos del cuerpo.


El pisoanalista Lacan, señala que retirar la mirada de este tipo de imágenes es como un respiro para tranquilizar la conciencia. Pero además encuentra una respuesta de correspondencia entre lo que se mira y la retroalimentación que da a nuestra mirada, “nunca miras donde yo te veo”.

“En nuestra relación con las cosas -señala Lacan - tal como la constituye la vía de la visión y la ordena en las figuras de la representación, algo se desliza, pasa, se transmite, de peldaño en peldaño, para ser siempre en algún grado eludido. Eso se llama la mirada”.

Más adelante, Georges Didi-Huberman plantearía la cuestión desde otra perspectiva, según la cual, en lo que miramos hay una parte que nos mira. El fracaso de la mirada en lo que a la respuesta se refiere es, precisamente por eso, menos catastrófico; aunque no es negado en su totalidad porque cabe deducir de sus afirmaciones que una parte de lo que miramos nunca nos mira, ni nos va a mirar. (de aquí el trauma de la mirada que con tanta intensidad ha estudiado el psicoanálisis).

Desde los surcos de la carne destrozada algo nos mira, sin lugar a dudas. El sujeto, el hombre, el cuerpo, es algo más que una lata que brilla en el mar y, desde su conformación como cuerpo siniestro, definitivamente algo de lo que vemos en ese cuerpo nos mira y reclama nuestra atención; conformándose desde la mirada como cuerpo del deseo que necesita ser vengado, aún a costa de ejercer esa venganza contra una parte de nuestros propios deseos y aunque esto nos obligue a retirar la mirada.