*:Alter - Focus:*
En ésta tarde gris-helada-melancólica, me dio por los cortos animados... se los comparto, están lindos...
Me gusta cuando estás, e incluso cuando ausente imagino que deambulas por algún jardín espeso en el que se disuelve tu pensamiento. De todas las maneras, e incluso cuando te desesperas, o guardas silencio, respiras pausadamente observando una luz, o cuando en descanso descifras tus sueños. A veces pareces un misterio, siempre abstracto, haciendo como que solo a pinceladas aterrizas a la vida, y sin embargo, en cada paso, aparece una marca de un infante que solamente tiene una mente adulta, pero que a pesar de ello, juega en el sube y baja de esta historia, tal vez ficticia, pero más fantástica que los cuentos delineados con el grafo más creativo del gran mago. Y en el hilo conductor de ese pasaje colorido de expresiones, cuestionar es inevitable, cuando parece una fábula que se anticipaba solo en las burbujas, y ahora no es ni siquiera un lugar común, sin igual es la descripción adecuada. Me gusta pensarte y verte, estarte, olerte, observarte, escucharte, silenciarte, besarte... e infinidad de verbos más que parecen interminables. Desde ti al cerrar los ojos, descanso.
Si hubiésemos nacido sabios, la comprensión sería el primer eslabón ante lo que no se espera. Se evitarían las decepciones, los dolores, temores, enojos, agobios, regaños, rencores y quizás este mundo vibraría en otra latitud. Entender sería el elemento esencial para llenar los vacíos, superar las pérdidas y encontrar en lo simple, lo pleno. Matemáticamente la humanidad es compleja, porque ni en los números ha encontrado el significado de la vida. Entonces busca, pero no encuentra, porque ni siquiera sabe lo que espera. Sin profesar avanza, y sin embargo, al adelantar, se queda. Entra a un laberinto de espesa negrura, con pantanos y témpanos de hielo. Hace frío, hace tiempo que nada entibia su alma. Algo pasa, pero nada alcanza a descifrar su desesperanza.
Desde adentro, el exterior es lejano. La oscuridad despavorida huye a la luminosidad impregnada de expresiones humanas, a veces vanas, otras detalladamente llenas de encanto, y todo parece confuso en el punto medio de las decisiones. Ir o quedarse, dejar o detener, creer o renovar la fe. Los cuestionamientos parecen una ráfaga asesina de sentimientos que explotan para aniquilarse o duplicar su intensidad. La línea con que se aprende ésta vida, no permite disfrutar de los silencios y la barahúnda, es una cosa o no lo es. En esa inercia inestable de las cosas, el refugio es la mejor arma para no salir lastimado en el exterior que parece una fiera desesperada por aniquilar y mutar lo que pensamos que es y lo que en realidad pasa, por supuesto algo que ni siquiera es para todo el mundo.
Se van entre suspiros los intentos por crear una historia de entre las ramas áridas de ese árbol a la distancia. Hace días tenía los colores más vivos de la naturaleza, los pájaros lo consentían porque era su hogar. Volaban de sus brazos por las mañanas y volvían al anochecer a guarecerse del viento helado del norte. A pesar de la nieve que le acariciaba en su caída libre, era firme y siempre en movimiento. Inhalaba y exhalaba al paso de los rebaños y del pastor fatigado del recorrido. Su sombra era el aliento de un grupo de niñas que jugaban al medio día al teatro de las estatuas, parecido a Final del Juego de Julio Cortázar, a la espera de que los ojos iluminados de su público avistará sus creaciones escénicas, mientras el perro descansaba entre la resolana que se filtraban por sus verdes hojas. Era el punto de reunión de un pueblo quieto, de un escritor que no encontraba en otro espacio, inspiración más equilibrada como la que respiraba entre el bosque donde apostado destacaba por su expresión confiable. Una mañana, los grises y la deshidratación terminaron con ese mundo armónico y nada volvió a ser igual. Todos esos personajes se han dispersado en otros campos. Existen, pero ya no son cercanos, se olvidaron de su compañía. Paciente, firme, ecuánime, hermoso a pesar de su fragilidad, no espera su regreso, ha comprendido que nada es siempre igual.
Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos. Cortázar.
Te amo por cejas, por cabello, te dabato en corredores blanquísimos donde se juegan las fuentes de la luz,
Cada inicio, aunque no se establezca un tiempo específico, llegaba sin duda al final en el momento menos esperado. Su vida ha sido una constante lista de sorpresas de todos los sabores. Recientemente, han sido distintos al dulce, menos agradables, ácidos y con durabilidad eterna por llegar una y otra vez similares.
Nada es igual. Pero ahora menos que todos los días. Afuera de la ventana en la que guarece el hueco que le dejó, parece un norte que le congela los huesos, el alma, sus ganas, pero la vida le obliga a continuar esa rutina extraña que adquirió recién.
Salir representa un laberinto en las banquetas. No sabe hacia dónde van sus pasos. Como pasa, desea salir corriendo a donde no haya nada conocido, pero ni siquiera piensa en volver a comenzar, sino sólo como terminar. Le parece que ya ha aprendido bastante de los dolores de éste mundo raro.
"Algo contigo" un eco de mi alma... inolvidable...
Los pilares de las verdades se desmoronan tan altas y complejas, como las confusiones entre varias lenguas en la torre de Babel. La palabra amor, ha cobrado significado importante al presente, entre las hojas de los libros que esperaron pacientes para poder entregarlo en sus manos vacías, que hacía poco que se comenzaban a agrietar de dolores.
No es de ahora que comprendo lo que alguna vez leí en Julio Cortázar: “los libros van siendo el único lugar de casa donde todavía se puede estar tranquilo”, porque llevo días buscando sosiego a toda la rapidez con que algunos acontecimientos han llenado de dolor, las páginas en las que escribo mis días.Fotos: Ana Soria