junio 05, 2009

Libertad, ¿dónde estás?...

*:Alter - Focus:*

Columna Sin reticencias
Publicada en El Periódico El Corregidor
Junio 05, 2009


Por Ana Soria

La libertad de expresión, de publicación, de preguntar, de investigar se ha convertido en un estira y afloja entre los medios y el poder, y no será la primera ni la última vez que los periodistas reclamaremos este derecho que como ciudadanos y más como profesionistas tenemos.

Pero la falta de reconocimiento a la labor, la que busca el pulso que permite que la clase política realmente rinda cuentas a la ciudadanía, está cada vez más rodeada por los intereses y a ellos, a los que quieren callarnos, se les olvida el significado del ejercicio en el gobierno que le deben a los electores.

Desconocen la forma en que opera un medio de comunicación y entonces piensan que “con dinero baila el perro”, pero eso lo dice un empresario que no le fluyen los torrentes de pasión por las venas por informar a los ciudadanos, lo crean o no, así es.

Sí, ya sé, son contadas los reporteros que realmente se enamoran de la adrenalinosa-profesión, y de la ética que aprendimos en las bancas de la Universidad, en las que evocábamos y nos veíamos cambiando a este mundo mediático superficial, que no dice, no cuestiona y sí halaba por muchos miles de pesos.

Esa cuenta millonaria que se la pregunten a quienes no “sudan y caminan la nota”, a quienes no sienten desde su escritorio lo que allá afuera
están viviendo en las periferias, en las corruptelas del poder, en todos esos detalles que tenemos que callar porque así se paga el silencio de las verdades.

Imposible no sentir, ¡caraaajooo, somos sujetos!, lo que no implica que no podamos ser objetivos a pesar de que pueda leerse un tanto incongruente.

Y entonces, cada vez que salimos a la calle, son los reporteros los que mentimos, tergiversamos, los que piensan que nos vendemos, no puedo decir que algunos no lo hagan, pero no tampoco generalizo..

Tomar las cosas con calma es complejo, más conformarse con que “así es y no va a cambiar”. Si mutar fuera un cuento, muchas de las cosas de esta vida no se transformarían, así que prefiero recordar lo que ayer decía “mi profe” justamente en lo que “mi primo” decía en “la casa de la democracia”: la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), la frase histórica de Salvador Allende "ser joven y no ser revolucionario es una contradicción hasta biológica".

Y entonces, a pesar de que algunos de los directores de los medios –que no es el mío, porque afortunadamente también es un idealista-, confabulen en no ser honestos al momento de publicar la información del proceso electoral, y destacar a cierto candidato, aún así se tiene que seguir luchando.

Aunque el poder económico siga corrompiendo el verdadero ejercicio del periodismo, a pesar de eso se debe seguir creyendo, porque cuando se deja esa esencia, es como morir sin haber luchado.

Quizás no se cambie nada en principio, pero dicen los sabios que son pequeños pasos que edifican un camino en el que está puesto un objetivo.

No hay nada que festejar este siete de junio, y el día de la libertad de expresión no debería existir en un país en donde ejercer el periodismo resulta ser un verdadero peligro, y en el que ningún gobernante apuesta por el gremio para dignificarlo, para darle el espacio que se merece.

Me quedo a acompañar la tristeza de la democracia que ahora se percibe en un Estado que dejó de ser transparente y se ha convertido en un tirano.

Nos leemos en la siguiente.
anna_sori@hotmail.com

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