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Publicado en Marzo 14, 2008
Periódico El Corregidor
Columna de Opinión
Sin reticencias…
Publicado en Marzo 14, 2008
Periódico El Corregidor
Columna de Opinión
Sin reticencias…
Por Ana Soria
Una conciencia freak –basada en lo raro e inusual - y nihilista parece habitar en el ser de algunos adolescentes a escala mundial, una industria cultural alejada de un objetivo específico para lograr un cambio, más bien parece un estado de ánimo que dura el mismo tiempo de una moda.
Lo preocupante es que es una tendencia que se hereda a las nuevas generaciones, y en el mundo, la mitad de la población es menor a los 20 años.
De acuerdo a varios sociólogos como Anthony Giddens o Ulrich Beck, se ha extendido una red de significados, algo así como la creación de valores emergentes, en las subculturas o microculturas juveniles.
Una cuestión de “disfraz o máscara” que a cierta edad es necesaria como el vehículo que lleva a reconocerse en medio de un grupo, para sentir pertenencia.
Algunos analistas denominan esta etapa como “auténticas asociaciones de consumidores”, pues es a través del consumo es como encuentran la aceptación, a través de su desenvolvimiento simbólico, de la ropa, los accesorios que portan y el comportamiento en el grupo.
La apariencia marca acercamientos o distanciamientos. En la Edad Media los atuendos eran parte de un pacto, ahora parece una simple anarquía estética – que es válida como medio de expresión -.
La indumentaria también es parte de un mensaje simbólico para demostrar alguna postura – en algunos casos por ejemplo -, a la situación económica, política y social que se vive en el entorno inmediato. Así seas darky, anarquista, punk, emo, rockero, fresa, naco, metalero, skato, raver, normal, etc., siempre expresamos algo.
Lo cierto es que al parecer no se ha identificado que la mayoría de las subculturas cuestionan a la existencia, la única diferencia es el disfraz o la máscara, que en recientes fechas se han convertido en el móvil para propiciar enfrenamientos.
La apariencia en un grupo de emos, desató en Querétaro una persecución y lesión a 5 de sus integrantes – si es que todos lo eran -, es impresionante lo que la red de redes logró en el centro histórico de nuestra capital, una situación preocupante que ha puesto en tela de juicio: la falta de valores, la educación y la conciencia juvenil.
Más allá de eso, parece que la solución a la intolerancia es respetar las reglas mínimas de convivencia, nunca podremos ser iguales – afortunadamente -, el punto es dejar ser y ser, sin afectar a un tercero.
Se habla de detractores y defensores de subculturas, que advierte que esa intolerancia tiene algo más de fondo. Más allá de especular, la realidad es que se logró el cometido, hacer que los adolescentes que comulgaban con este estilo de vida, por lo pronto, la mayoría de ellos, no vuelva a pararse en el centro, y lo que se han “arriesgado”, caminan con los ojos atentos y circundando la zona, con pasos pausados y en grupo, no van solos.
¿Intolerancia porqué?… quedan muchas preguntas sin respuesta, mientras las autoridades advierten soluciones coercitivas – que preventivamente no están mal -, pero están olvidándose de la parte humana.
¿Alguien sabe realmente que están sintiendo los jóvenes para decidir lesionar a otro con el que comparten los mismos sentimientos de incertidumbre en este mundo?… más preguntas sin respuesta… también se advierte que detrás existen acciones fascistas confabuladas por terceros… ¡por favor, ahí no están la solución del problema!.
Conciencia crítica, eso hace falta, y eso se encuentra en la educación que recibimos en casa y se refuerza en la escuela y por convicción propia.
Nos leemos en la siguiente…
Una conciencia freak –basada en lo raro e inusual - y nihilista parece habitar en el ser de algunos adolescentes a escala mundial, una industria cultural alejada de un objetivo específico para lograr un cambio, más bien parece un estado de ánimo que dura el mismo tiempo de una moda.Lo preocupante es que es una tendencia que se hereda a las nuevas generaciones, y en el mundo, la mitad de la población es menor a los 20 años.
De acuerdo a varios sociólogos como Anthony Giddens o Ulrich Beck, se ha extendido una red de significados, algo así como la creación de valores emergentes, en las subculturas o microculturas juveniles.
Una cuestión de “disfraz o máscara” que a cierta edad es necesaria como el vehículo que lleva a reconocerse en medio de un grupo, para sentir pertenencia.
Algunos analistas denominan esta etapa como “auténticas asociaciones de consumidores”, pues es a través del consumo es como encuentran la aceptación, a través de su desenvolvimiento simbólico, de la ropa, los accesorios que portan y el comportamiento en el grupo.La apariencia marca acercamientos o distanciamientos. En la Edad Media los atuendos eran parte de un pacto, ahora parece una simple anarquía estética – que es válida como medio de expresión -.
La indumentaria también es parte de un mensaje simbólico para demostrar alguna postura – en algunos casos por ejemplo -, a la situación económica, política y social que se vive en el entorno inmediato. Así seas darky, anarquista, punk, emo, rockero, fresa, naco, metalero, skato, raver, normal, etc., siempre expresamos algo.
Lo cierto es que al parecer no se ha identificado que la mayoría de las subculturas cuestionan a la existencia, la única diferencia es el disfraz o la máscara, que en recientes fechas se han convertido en el móvil para propiciar enfrenamientos.
La apariencia en un grupo de emos, desató en Querétaro una persecución y lesión a 5 de sus integrantes – si es que todos lo eran -, es impresionante lo que la red de redes logró en el centro histórico de nuestra capital, una situación preocupante que ha puesto en tela de juicio: la falta de valores, la educación y la conciencia juvenil.Más allá de eso, parece que la solución a la intolerancia es respetar las reglas mínimas de convivencia, nunca podremos ser iguales – afortunadamente -, el punto es dejar ser y ser, sin afectar a un tercero.
Se habla de detractores y defensores de subculturas, que advierte que esa intolerancia tiene algo más de fondo. Más allá de especular, la realidad es que se logró el cometido, hacer que los adolescentes que comulgaban con este estilo de vida, por lo pronto, la mayoría de ellos, no vuelva a pararse en el centro, y lo que se han “arriesgado”, caminan con los ojos atentos y circundando la zona, con pasos pausados y en grupo, no van solos.
¿Intolerancia porqué?… quedan muchas preguntas sin respuesta, mientras las autoridades advierten soluciones coercitivas – que preventivamente no están mal -, pero están olvidándose de la parte humana.¿Alguien sabe realmente que están sintiendo los jóvenes para decidir lesionar a otro con el que comparten los mismos sentimientos de incertidumbre en este mundo?… más preguntas sin respuesta… también se advierte que detrás existen acciones fascistas confabuladas por terceros… ¡por favor, ahí no están la solución del problema!.
Conciencia crítica, eso hace falta, y eso se encuentra en la educación que recibimos en casa y se refuerza en la escuela y por convicción propia.
Nos leemos en la siguiente…
1 comentario:
Las experiencias aca en el defectuoso nos han mostrado que no es tan dificil hacer que unos chavos armen desmadres y golpeen a otros.
La enorme cultura porril de ciertas zonas d ela ciudad nos indican eso.
Por eso no es descabellado pensar que hay alguien detras.
Lo interesante para saber si hay alguien detras es saber como se comportaron las autoridades despues d elos incidentes.
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