
Una vorágine vulnera tu espacio, con cautela, paciencia, y a penas te das cuenta, que los claroscuros han llegado, entre la luz y el ocaso. Transmutas como el camaleón que se incorpora a las rocas del camino y una vez percibido el depredador, en silencio emprendes la hégira. Oculto entre los árboles, indagas la convulsión de los otros. A veces comprendes sus tácticas fútiles con el que pretenden darse entre sí mismos. Las sombras inconscientes de esta esfera, deambulan buscando la nada y a la vez, el todo, para nutrirse y purificar su alma.
2 comentarios:
guau! que chingonería de foto.... es tuya???
interesante por supuesto... creo en la poesía como poeta y la escribo regularmente, pero me empeño, últimamente, en que ya no debemos publicarla, en que ya se ha descubierto todo y los pocos experimentos novedosos, son más novedosos que buenos... saludos y gracias por la visita...
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