Atadas las manos, como un títere de la bestiaque aprieta hasta cortar las venas,
quiere arrebatar el pensamiento
sin dejar un respiro, aliento.
Asfixias y te facina,
te huyen y realcanzas,
nadie se escapa a tus destructores tentáculos,
pareces una medusa ostentando el poder,
acorralando, corrompiendo la verdad,
dibujando lo que no es.
Todo el tiempo mientes,
y hay quienes si te creen,
no así yo.
He analizado tus movimientos,
tus pasos, latidos y suspiros,
se cuando volteas, te rascas,
te agobias y aterrorizas,
pero no has despegado
tus lanzas de mí,
tampoco te has artevido
a eliminarme,
porque mi alter ego
está del lado opuesto
lejos de tus garras
donde no haces daño.
3 comentarios:
¡Hay que conocerse bien, para almidonar las garras y no herir a quien nos produce dolor...!
Por otro lado ha logrado sin lugar a dudas compaginar pensamiento e imagen...
El tormento de dormir con el enemigo y vivir en una guerra que parece nunca acabar. Me encantó.
Geniales ilustraciones.
ahh, este poema tiene mucho dolor tras el velo, espero ese dolor haya sanado
un abrazo
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