De nuevo la época en que requiero devorar las letras de libros enteros... No he vuelto a leer tanto como aquellos días en que brincoteaba en mi "Alma Mater", cuando por tiempo, tenía que terminar un libro en una noche - así se las gastaban mis profes -. Mientras caminaba por el centro de la ciudad, pasé por las librerías y me compré un par de libros - Albert Camus y Julio Cortázar -, para dar reinicio a mis noches de lectura, acompañadas de una luz artificial y los reflejos de la luna y las estrellas, el sonar del tren, los cánticos de los perros, gatos y de los autos sobre la avenida. Ya extrañaba visitar la azotea y sentarme en "mi trono existencial" - el tinaco jajaja -, sentir el viento fresco moviendo mis rizos y la pijama de algodón. Regreso a los escenarios de las historias que a través de mis ojos, recrea una mente inquieta. Creo que mis ojeras verdes, ahora lo serán más.
marzo 06, 2006
Devorando letras...
*:Alter - Focus:*
De nuevo la época en que requiero devorar las letras de libros enteros... No he vuelto a leer tanto como aquellos días en que brincoteaba en mi "Alma Mater", cuando por tiempo, tenía que terminar un libro en una noche - así se las gastaban mis profes -. Mientras caminaba por el centro de la ciudad, pasé por las librerías y me compré un par de libros - Albert Camus y Julio Cortázar -, para dar reinicio a mis noches de lectura, acompañadas de una luz artificial y los reflejos de la luna y las estrellas, el sonar del tren, los cánticos de los perros, gatos y de los autos sobre la avenida. Ya extrañaba visitar la azotea y sentarme en "mi trono existencial" - el tinaco jajaja -, sentir el viento fresco moviendo mis rizos y la pijama de algodón. Regreso a los escenarios de las historias que a través de mis ojos, recrea una mente inquieta. Creo que mis ojeras verdes, ahora lo serán más.
De nuevo la época en que requiero devorar las letras de libros enteros... No he vuelto a leer tanto como aquellos días en que brincoteaba en mi "Alma Mater", cuando por tiempo, tenía que terminar un libro en una noche - así se las gastaban mis profes -. Mientras caminaba por el centro de la ciudad, pasé por las librerías y me compré un par de libros - Albert Camus y Julio Cortázar -, para dar reinicio a mis noches de lectura, acompañadas de una luz artificial y los reflejos de la luna y las estrellas, el sonar del tren, los cánticos de los perros, gatos y de los autos sobre la avenida. Ya extrañaba visitar la azotea y sentarme en "mi trono existencial" - el tinaco jajaja -, sentir el viento fresco moviendo mis rizos y la pijama de algodón. Regreso a los escenarios de las historias que a través de mis ojos, recrea una mente inquieta. Creo que mis ojeras verdes, ahora lo serán más.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario