Cuando vimos lo que me había pasado, estaba abierta, hinchada. Me quedó una cicatriz enorme, no pudieron ponerme unos puntos por el tiempo que pasó entre la caída y mi atención médica. Hoy vinieron a visitarme al periódico, porque desde que tenemos que asumir el papel de adultos en el trabajo, nos vemos realmente poco. Platicamos sentados en la mejor banca de la sala VIP, en la banqueta de entrada jajaja, nos reímos, nos preocupamos, nos alegramos, nos abrazamos, nos extrañamos y quisimos perpetuar este momento, con la promesa de irnos a bailar dentro de poco, tal vez el sábado.
Fotos: Elías Guerra-Ana Soria
La canción recurrente entre los tres en nuestra época de universitarios adoloridos -que no se nos ha pasado, solíamos aullar jajaja: crash and burn de savage garden. Se cumple la letra, porque cada vez algo malo nos pasa, nos buscamos. Son amigos a los que nunca olvidaré.