Sus pasos se han convertido en un murmullo nocturno,escondido y de pronto tan cercano que asusta.
Sus ojos son como lámparas fulminantes de la oscuridad,
de las expresiones que no requieren voces
porque en un pestañeo simple, gritan tristezas,
alegrías o satisfacciones intimidantes.
Sus manos se ajustan a los ángulos de ese cuerpo siempre helado,
avanzan como si hubiese trazado las curvaturas desde que era barro.
Sus respiros entrecortados, a veces ausentes
otras fastidiados, cansados o excitados
buscan despegarse de este plano,
de pronto recuerdan que no es el momento y vuelven.
Sus dudas, afirmaciones, necedades, búsquedas,
dicen que su luz avanza a la conciencia,
pero ni siquiera por voluntad propia
sino por decreto de la historia.
No busca estar pero se queda,
huye, pero no olvida y vuelve,
sonríe con reserva, pero se entrega,
dice que miente, pero eso también es falso,
se cree oscuro, cuando es transparente,
contundente pero cauteloso.
Su mirada lo grita, aunque sea silencioso,
lo sé, le he observado.
Amanecí recordando algunas letras de mi infancia, entre ellas a quien está y ES a pesar de no estar, a quien puedo decir Creo en tí.
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