Columna Sin reticencias
Publicada en el Periódico El Corregidor
Septiembre 11, 2009
Por Ana SoriaLa planeación del crecimiento de las ciudades, debe ir aparejada a muchas cosas, como una buena economía, un buen uso del gasto público, oportunidad de educación, de empleo, y claro, una cultura familiar que nos haga aprovechar un panorama así para contribuir en cadena a que se mantenga el ritmo ascendente.
Pero tal vez este esquema no lo tiene ninguna ciudad del mundo, a pesar de haber primer, segundo y tercer mundo, se visualiza que hasta en los que caminan en el primer eslabón existe pobreza e inseguridad, que parecen los conceptos imborrables del diccionario.
Pero si eso pasa allá, lo que sucede acá parece cada vez más riesgoso. Dicen que Querétaro es una ciudad segura, eso porque se comparan con entidades en donde la delincuencia organizada y el narcotráfico nos muestran muertes como el pan de cada día.
Pero ¿qué sucede con los delitos menores?. Recientemente me contaron que “una amiga” que salió a correr cerca del Monte de Piedad –tan concurrido por los delincuentes-, fue asaltada por un tipo que solo le pidió lo que ya sabía que llevaba, un celular y unas cuantas monedas, que no resulta un gran monto, pero parece que la crisis ha llevado a delinquir a algunos.
Enfrente al Monumento a Colón, en la Alameda, no sólo se reportan asaltos constantes, sino que los susurros hablan de acontecimientos mortales que por supuesto, ante la falta de una denuncia no se han dado a conocer.
No hay denuncia, es la consecuencia, y la coincidencia es que se da en las personas sencillas que son quienes más desconfían de las autoridades, y si esto sucede, la suposición creativa da para cuestionar, ¿qué más pasa y no nos enteramos?.
Por ende, la gran seguridad de la que habla el discurso oficial, no es tan real.
La película de Gomorra del director italiano Matteo Garrone, antela lo que sucede en una sociedad en donde los grupos delincuenciales no son controlados, y en la frenta diaria por abarcar el territorio para la venta de “sus productos”, todo resulta un riesgo mortal para casi cualquiera.
Riesgo para incursionar en una vida “pesuda” pero con el sello mortal ante el enemigo, y el que los jóvenes cada día se involucren en éstas labores ante la falta de caminos para el desarrollo, en medio de la cotidianidad, las cabezas siguen cayendo.
Pensé en el espejo de México, y recordé el cuestionamiento que me hizo el abogado del diablo alguna vez:
¿Quién es más delincuente?
¿Los gobernantes? por no dar soluciones a la situación económica, al desempleo.
¿O los narcotraficantes que dan recursos a las personas “que lo necesitan” –ante este escenario-.
El bando celestial me contestó una vez ante esta duda que sigue vigente, que “la causa no justifica los medios”.
¿Usted que analiza?.
Nos leemos en la siguiente.
anna_sori@hotmail.com
Pero tal vez este esquema no lo tiene ninguna ciudad del mundo, a pesar de haber primer, segundo y tercer mundo, se visualiza que hasta en los que caminan en el primer eslabón existe pobreza e inseguridad, que parecen los conceptos imborrables del diccionario.
Pero si eso pasa allá, lo que sucede acá parece cada vez más riesgoso. Dicen que Querétaro es una ciudad segura, eso porque se comparan con entidades en donde la delincuencia organizada y el narcotráfico nos muestran muertes como el pan de cada día.Pero ¿qué sucede con los delitos menores?. Recientemente me contaron que “una amiga” que salió a correr cerca del Monte de Piedad –tan concurrido por los delincuentes-, fue asaltada por un tipo que solo le pidió lo que ya sabía que llevaba, un celular y unas cuantas monedas, que no resulta un gran monto, pero parece que la crisis ha llevado a delinquir a algunos.
Enfrente al Monumento a Colón, en la Alameda, no sólo se reportan asaltos constantes, sino que los susurros hablan de acontecimientos mortales que por supuesto, ante la falta de una denuncia no se han dado a conocer.No hay denuncia, es la consecuencia, y la coincidencia es que se da en las personas sencillas que son quienes más desconfían de las autoridades, y si esto sucede, la suposición creativa da para cuestionar, ¿qué más pasa y no nos enteramos?.
Por ende, la gran seguridad de la que habla el discurso oficial, no es tan real.
La película de Gomorra del director italiano Matteo Garrone, antela lo que sucede en una sociedad en donde los grupos delincuenciales no son controlados, y en la frenta diaria por abarcar el territorio para la venta de “sus productos”, todo resulta un riesgo mortal para casi cualquiera.Riesgo para incursionar en una vida “pesuda” pero con el sello mortal ante el enemigo, y el que los jóvenes cada día se involucren en éstas labores ante la falta de caminos para el desarrollo, en medio de la cotidianidad, las cabezas siguen cayendo.
Pensé en el espejo de México, y recordé el cuestionamiento que me hizo el abogado del diablo alguna vez:¿Quién es más delincuente?
¿Los gobernantes? por no dar soluciones a la situación económica, al desempleo.
¿O los narcotraficantes que dan recursos a las personas “que lo necesitan” –ante este escenario-.
El bando celestial me contestó una vez ante esta duda que sigue vigente, que “la causa no justifica los medios”.
¿Usted que analiza?.
Nos leemos en la siguiente.
anna_sori@hotmail.com
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