marzo 25, 2008

Contra ataque frustrado...

*:Alter - Focus:*

Publicado el 23 de marzo
Periódico El Corregidor


Por Ana Soria

Tolerancia y respeto piden los emos, mientras que sus contrarios, consideran que ellos deben cambiar porque se roban los estilos de otras subculturas juveniles, no obstante, al ubicarse en el lugar del otro, dijeron sentir temor si fueran los perseguidos.

Por más de dos horas, alrededor de 5 emos, permanecieron sentados en la puerta principal de palacio de gobierno, en espera de otros, mientras algunos adultos se detuvieron de su trayecto para platicar con ellos, algunos hasta les tomaron fotos.

Queridos o no, se han hecho populares -todos voltean a verlos-.

Se fueron del lugar y se acercaron a los policías estatales que resguardaban Plaza de Armas, ante la amenaza antiemo, luego de que medios de comunicación entrevistaron a Gerardo Herrera, un joven emo de 19 años – que estudia y trabaja -. Ahí solicitaron apoyo al sentirse amenazados.

No especificaron si fue por sentir un acoso de los periodistas, o bien, porque la plaza comenzaba a concentrar un número importante de jóvenes en grupos de tres o más, y que a pesar de la presencia policiaca, los rondaban.

Previo a que fueran trasladados a su destino -minutos después de que concluyó la procesión del silencio que concentró en el centro histórico a más de 40 mil personas-, Gerardo, reiteró la necesidad de tolerancia, para respetar la forma de ser de los emos, es más, de la persecución que fueron víctimas el 7 de marzo, ni siquiera pidió castigo.

“No castigo, únicamente que les hagan entender que somos diferentes, queremos que tengan tolerancia y respeto, es todo lo que les pedimos. No hay que perdonar, ellos piensan de una manera diferente, no les podemos decir nada, si nosotros pensamos diferentes que respeten”.

Un par de skatos, -que negaron estar ahí por la convocatoria antiemo-, dijeron que sería mejor que los emos cambiaran, aunque reconocieron que si ellos fueran perseguidos sentirían temor y que en su familia han aprendido que deben respetar a las personas.

Así lo reconoció Ángel Fuentes estudiante de 14 años:

- ¿Que sentirían si a ustedes los persiguieran? -.

“Miedo, gacho, pero también sabemos que si a la gente no le gusta como somos, trataríamos de cambiar”.

- ¿Qué les dicen sus papás? -.

“Hay que tenerle respeto a las personas sean como sean”.

Plaza de Armas estuvo con tensión por más de 2 horas, había presencia de agentes de la PGJ, policía estatal y municipal, un grupo de emos que llegó más tarde, permanecían sentados en una de las jardineras, y hubo un intento de riña, cuando presuntamente un joven al pasar, aventó un chicle a una niña emo.

Se escuchaban comentarios como: “no se puede, ahí está la policía”, “ahora ya no vamos a poder enviar correos, vamos a tener que mandar mensajes por el celular”, “me dan miedo”, “pinches putos”.

Muchos negaron su presencia en la plaza para volver a atacarlos, lo cierto es que la mayoría observaba a los emos, a manera de espectadores en una obra de teatro. Sin disimulo, los cuerpos de los adolescentes parados, estaban de frente a ellos.

Al retirarse, los emos iban custodiados por familias, sin embargo al querer subir a los taxis, los conductores no querían dar el servicio, hasta que los policías hacían la parada para que se los llevaran – a solicitud expresa de las personas adultas que los acompañaron-.

Se fueron por grupos de 5 en dos tandas, y asegurados por adultos, mientras los jóvenes los seguían simplemente con la mirada, otros los seguían caminando, pero al final nada, sólo un intento de riña.

Y es que presuntamente un chavo que pasaba por Plaza de Armas con su novia, le aventó un chicle a una niña emo. Ella lo enfrentó con enojo, intervinieron en los aventones los policías estatales.

Después de las 10 de la noche, Plaza de Armas se fue despejando, los únicos detenidos fueron dos cuates que pasaron por ahí, bebían cerveza y caminaban en zigzag, una falta administrativa, pues no se puede consumir alcohol en vía pública, y ni modo, los subieron a la patrulla y de ahí hasta el juzgado cívico municipal.

















Fotos: Ana Soria

1 comentario:

Anónimo dijo...

Por eso seguimos viviendo en el tercer mundo en México… cultura y educación hace falta como tanto hemos platicado ojerosa. Espero que hagas esa investigación en la que nos instruyas a todos como es que el paso de los años arrojará una misma cultura para todos. Me gustan las pictures prima, más los barridos degradados.