junio 27, 2007

Dicen que estoy aprendiendo, mientras cambio…

*:Alter - Focus:*

Unos zapatos de moda, enseñar un poco las pantorrillas, planchar mi cabello – mis resortitos -, a diferencia de mis rizos alborotados y caóticos, mis botas negras o cafés, mis pantalones holgados y mis t-shirt de algodón – una sobre otra -, han dejado la idea entre varios compañeros de que estoy aprendiendo a como SER. Mmm, no sé si debe darme risa, enojo o ¿qué?, pero no me gusta esa percepción… se nota que no me conocen.

Desde que me cambiaron las fuentes informativas, he tenido que cubrir eventos muy formales con la cúpula empresarial queretana, y por más que te resistas a no ponerte lo primero que encuentras en el closet – siempre y cuando sea cómodo-, el

trato con estas personas te exige – no ser parte de ellos -, pero si a preocuparte un poco más por tu imagen, porque a final de cuentas no me interesa que conozcan mi esencia, sino que me tomen en serio cuando los entrevisto.

Tal vez eso demuestra un poco de inseguridad de mi parte, pero he procurado estar presentable. Ayer sólo recibí elogios porque mis vestimenta era formal, claro, tuve dos eventos, uno con empresarios y otro con políticos federales, y aunque no quiera pues estoy representando a la empresa que me paga. Hoy que llegué con un atuendo cómodo para poder caminar libremente por las calles adoquinadas de mi ciudad, al llegar a la redacción uno de los editores de la empresa me dijo “fodonga” jajajaja, y me dejó pensando en la banalidad de mundo en el que vivimos, en el que puede contar más una cara bonita, ropa cuky y cosas superficiales que mucha inteligencia y disposición para trabajar.

Aunque no me desagrada verme bien y oler bien – sobre todo, porque eso si lo cuido en demasía -, he insistido a la gente que lo nota, que no es lo único que soy, que el cambio es porque me bañé” jajajaja, creo que los seres humanos llevamos más de lo que podemos ver en “los otros” que caminan a lado nuestro, pero las más de las veces, ni nos preocupamos en saber quienes son, cuando tampoco – en la mayoría de los casos -, sabemos quienes somos. Lo cierto, es que siempre he dicho que soy más y también menos de lo que esos ojos puedan ver en mí, todo depende de cómo sea, aunque ante esta disertación compleja, a pesar de todo, me encanta ser yo interior, espiritual, caótica, existencial, extremista, perfeccionista, desesperada, crítica, enojona, impaciente, hiperactiva, sonriente, callada, risueña, desconfiada, sensible, dura, madura, infantil, segura, insegura, intolerante, paciente, pensativa, analítica, creativa, desastrosa, etc., etc., y más etc... más imperfecta que perfecta.

3 comentarios:

Jos Velasco dijo...

Menos mal que disfrutas vestirte y oler bien, así que supongo no te pesa tanto tener que hacerlo.

¿Aunque pues si no? Como te ven te tratan...Lo que si me gustó demasiado fue el hecho de que le recuerdes a las demás personas que eres más (mucho más) que una simple apariencia.

Alejandro Vargas dijo...

Sigo pensando en como es posible que nos puedan llegar a juzgar por nuestra apariencia. No creo que viviendo ya en la "alta civilización" se puedan fijar en nimiedades. Quizá si es posible que te tomen mas en cuenta si andas de traje que si andas con harapos hippiosos.

Hamletmaschine dijo...

Es que hay todo tipo de mensajes en las investiduras, somos seres ceremoniales. Yo me siento bien estando simplemente cómodo, porque tengo que correr de un lado a otro todo el día. Pero para las cosas importantes y formales... definitivamente lo mío es el blanco y negro. Me hace sentir más que seguro de mí mismo.

Pero son sólo fetiches...