El Centro Histórico de la capital más activa del país – el DF -, está salpicada de generaciones prehispánicas, conquistadas, novohispanas, mestizadas, modernizadas, y subculturalizadas.
Enmarcados por los edificios antiguos, - que hablan ya de la conquista - , los rostros se camuflagean con su entorno, y al mismo tiempo no detectan ni siquiera quien pasa a su lado. El Distrito Federal se ha convertido en zombie, cada cual, con su melena o rapado en la cabeza, mueve en diferente ritmo el compás de su esqueleto. Miradas perdidas, algunas iluminadas,
Silencio en mi espacio, me provocó estar rodeada de “los otros”, mutismo externo, porque en mi cabeza comenzaban las voces a dialogarme lo que a mi paso sucedía, es delicioso ser observante, escuchante de un bullicio urbano. Estuve rodeada por más de 15 cámaras de seguridad – que son las que conté -, lo cuál me hizo sentir parte de la historia del escritor George
Mucha gente, muchas tiendas, mucho ruido, espacios cortos de silencios en una ciudad con una vida hiperactiva día y noche… sorprendente.
Fotos: ANA SORIA
La de los comerciantes: ESTRELLA ÁLVARES
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