abril 03, 2007

El festejo para una Wrinch sonrojada...

*:Alter - Focus:*

Hace varios años que no festejaba que hace unas muchas horas que ando vagando como un holograma en este espacio al cuál lo terrícolas le llaman “mundo”, pero al estar en el año 7 del nuevo siglo, decidí tomarlo en cuenta, pues no sé si pueda hacerlo recurrentemente.

Lo raro es que todo comenzó dos días antes, jajajaja del día en que mis ojos se abrieron por primera vez en la luz oxigenada de esta existencia, y pues ni modos a festejar con los amigos entre beats electrónicos. Acompañada por mis compañeritos del periódico – Katz y Star -, en el aniversario de un antro muuuy fresa por cierto, al que nos mandó el jefe en su nombre, y aunque no me late este tipo de ambientes, pues bueno, procuré disfrutarlo.


Dos días después – el viernes -, convoqué a mis amigos al wiklow, y nos tomamos unas cervezas oscuras de barril entre sonidos de Garbage, U2, Placebo, y no sé cuántos europeos más, quienes entre acordes acompañaron nuestros diálogos críticos de la chamba, de la vida misma.

Lamentablemente la tecnología me falló en esta ocasión pues de los más de 30 invitados llegaron como 10 jajaja, debido a que el mensaje celular les llegó al día siguiente, una vez que ya había descansado la fiesta que se prolongó hasta las 5 de la mañana en esta ciudad.


En un recorrido que hicimos de un bar a un antro y de ahí directo a los tacos, con la felicidad desbordada por el alcohol consumido, fuimos a poner en orden nuestros desvaríos que por no sé cuantos minutos nos hicieron reír, reír y reír… hacia mucho tiempo que no me divertía tanto como esta vez, así que desde este post reitero mi agradecimiento a mis amigos por haberme acompañado.










1 comentario:

Anónimo dijo...

Vaya, vaya, no podemos creer que esos rizos envidiables se hayan aplacado!, lo cierto es te iluminan más. Nos da gustazo verte así de sonriente y divertida. Ya tendremos que festejar aunque sea a destiempo. En el otro lado del charco se siente la ausencia de los días en que solemos pasar horas conversando o disfrutando de nuestros silencios, evocando o sólo meditando.