abril 24, 2007

Los polis han invadido las calles adoquinadas...

*:Alter - Focus:*

Las condiciones de seguridad en Querétaro se han modificado, de pronto se han presentado ejecuciones que no habíamos presenciado, por lo menos no, bajo los móviles en que se dieron 4 muertes la semana pasada. En reiteradas ocasiones las autoridades señalaron que se trataba sólo de “casos aislados”, sin embargo, tuvieron que aceptar posteriormente que la delincuencia organizada había hecho el pase de lista en la entidad.

No fue sino hasta que se decretó “alerta máxima”, cuando las calles de la ciudad comenzaron a percibir la soledad no sólo de los andantes, sino también de los autos, y ahora se percibe un silencio y tranquilidad que nos impacienta a muchos. La gente
en las calles se cuestiona ¿qué es lo que pasa?.

Considerando que para una ciudad en la que los principales delitos tenían que ver con escandalizar o beber en vía pública, el extremo de hablar de ejecuciones y de narcotráfico resultó un escenario en el que ninguno de los oriundos supimos como tomar. Los operativos comenzaron en la capital y la presencia policiaca se hizo vistosa con armas largas y recorridos en conjunto por elementos con sus caras largas y sus voces sin articular.

La paranoia llegó a la psique de algunos periodistas, porque las sirenas hacen eco en nuestros oídos y no nos permiten conciliar el sueño o la concentración, nos implica un acto - reflejo, como el voltear a vernos, levantarnos y pensar en que tendremos que salir corriendo tras los colores de las torretas para encontrar la noticia.

Justo ayer que salía con Estrella – amiga y compañera de trabajo – del gimnasio, no dimos ni cinco pasos hacia la tienda a comprar un té tras dos largas horas de brincos y maratón de gacelas, cuando nos avisaron que había otro operativo de revisión de autos cerca del lugar al que tuvimos que ir, con pants encima y sal en el cuerpo hasta donde los elementos de la
PGJ y de Seguridad Pública Estatal, con quienes nos dimos afuera, un baño de tierra, pues hubo una especie de tormenta de arena.

Cuando llegamos cada una a sus respectivas casas, el jabón en nuestro cuerpo no hacía espuma jajajaja, pero estos son los gajes del oficio.
















Fotos: ANA SORIA

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