diciembre 26, 2006

Sobre el asfalto...

*:Alter - Focus:*

En la capital queretana, existen 15 zonas de pernocta urbana, a donde llegan principalmente en la temporada invernal, indígenas de estados cercanos a Querétaro porque ahí les llegan regalos, comida, ropa, en fin, enseres domésticos que ya no son de utilidad en otras casas.

Lamentablemente, esto ha generado que cada vez sean más los niños que duermen en las banquetas, y es más, se sientan a la espera de los regalos que no llegan a su casa, no estaría mal sino fuera porque ante el descenso de las temperaturas lo que está en riesgo es su salud y por ende su vida.

Hombres y mujeres de todas las edades, han poblado las calles en Querétaro con la finalidad de obtener ingresos y mejorar su estilo de vida. Sólo algunos se resignan a ir a descansar a los albergues, bajo el reglamento de bañarse, cenar y estar por una noche separado de su esposo (a), pero la mayoría prefiere vivir sin reglamentos o con la sospecha de que ahí adentro les quitarán a sus hijos.

La tarde de este martes, murió “Doña Carmen”, una señora que por más de 5 años, estuvo en un rincón – cerca de la empresa en la que trabajo -, rodeada de cartones, colchones y tiliches, apostada completamente en la banqueta, porque a sus más de 75 años ya no podía moverse mucho. Todos los días, cuando pasaba por ahí, procuraba ver si aún se encontraba con vida, después de que la vi completamente golpeada, con su rostro hinchado y morado de los golpes que le propinaron.

Lo denuncié a las autoridades y trataron de llevársela a alguno de los albergues, pero ella los corrió porque no quería, y todas las noches era la misma cantaleta, pero siempre se resistió a cambiar de habitación.

"Doña Carmen", fue cocinera del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, pero a consecuencia de la muerte de su único hijo, perdió la razón y viajó hasta llegar a Querétaro, desde entonces la calle la adoptó… las autoridades dicen que murió de un ataque al corazón, aunque las primeras versiones indicaron que fue por hipotermia, y es que esta mañana amanecimos en menos 2 grados y ella sólo tenía encima la misma cobija sucia que la abrigó desde antaño.




¡Que alguien me demuestre que DIOS existe!...
























Fotos Santiago Yáñez

3 comentarios:

Prismatico dijo...

Nosotros somos las manos de Dios!!!

Adguer. dijo...

Gracias por tu visita a mi blog y gracias por tu comentario, hasta pronto!

Gerardo de Jesús Monroy dijo...

Con lo que dices, a mí también me cuesta creerlo.